
Referencia bíblica: Hechos 16:1-5; 2 Timoteo 1:3-7; 3:14-15; 1 Tesalonicenses 3:2
Énfasis o Tema sugerido: Podemos ser como Timoteo y comenzar a aprender sobre Dios desde una edad temprana.
Versículo para memorizar: «Desde niño conoces las Sagradas Escrituras que te pueden hacer sabio. Esa sabiduría te lleva a la salvación a través de la fe en Jesucristo.» 2 Timoteo 3:15, PDT
Resumen de la historia:
Desde su infancia y durante toda su vida, Timoteo estudió las Escrituras y aprendió sobre Dios. Su padre era un griego no creyente, pero su madre y su abuela creían en Dios. Ellas le enseñaron a Timoteo desde que era un bebé. Cuando era joven, Timoteo se unió al apóstol Pablo en sus viajes misioneros y continuó sirviendo a Dios de muchas maneras durante su vida. Fue como un hijo para Pablo y uno de sus colaboradores más confiables.
Material de trasfondo:
Como maestros e influenciadores de niños, es inspirador considerar a Timoteo y cómo aprendió las Escrituras desde que era un bebé. Invertir en el estudio bíblico de los niños puede influir grandemente en sus decisiones y en lo que harán durante sus vidas.
No todos los niños tienen la bendición de vivir en un hogar donde ambos padres son cristianos. Timoteo también nos recuerda que la influencia de un padre o una abuela creyente puede ayudarles a desarrollar una fe fuerte.
Una de las razones por las que Timoteo fue de tanta ayuda para Pablo fue porque, al provenir de un hogar religiosamente mixto, tenía un entendimiento cercano tanto de la perspectiva judía como de la gentil.
Es probable que Timoteo viera a su padre griego viviendo y trabajando en una cultura llena de falsos dioses griegos. Para darnos una idea de cómo era la vida en la ciudad natal de Timoteo, Listra, podemos leer sobre la recepción emocional que tuvieron Pablo y Bernabé allí durante el primer viaje misionero. Primero la gente intentó ofrecerles sacrificios como si fueran dioses, y luego se enojaron tanto que intentaron matar a Pablo. Es posible que la madre de Timoteo, Eunice, y su abuela, Loida, hayan estado entre los discípulos que rodearon a Pablo fuera de la ciudad después de que fue apedreado y dejado por muerto (Hechos 14:19-20). Timoteo se unió a él en su segundo viaje misionero.
Además de conocer la vida del gentil, Timoteo conocía las Escrituras y entendía, por la herencia judía de su madre, lo que significaba vivir bajo las leyes judías. Aunque no es un requisito que los cristianos se circunciden, Pablo instruyó a Timoteo a cumplir con ese requisito judío (Hechos 16:3). Al mostrar respeto por la Ley, Timoteo pudo, como Pablo, moverse libremente entre judíos y griegos para enseñarles sobre Jesús.
Aun siendo joven, Timoteo era respetado por los cristianos de su ciudad natal, Listra, y de Iconio. Pablo tenía un gran afecto paternal por él y confiaba mucho en él. Pablo dijo de Timoteo: «No tengo a nadie como él» (Filipenses 2:19-20).
La última carta registrada de Pablo en la Biblia es 2 Timoteo. En esa carta, Pablo le da consejos ministeriales a Timoteo, pero también hace una petición personal. Otros lo habían abandonado, pero Pablo pide a su amigo de confianza, Timoteo, que le lleve sus libros y pergaminos. Se acercaba el invierno, y Pablo también le pide su capa (2 Timoteo 4:9-13, 21).
Otras referencias a Timoteo muestran que era un hombre a quien los jóvenes podían mirar como ejemplo de una vida cristiana fiel. Muchas otras menciones de Timoteo se encuentran a lo largo del Nuevo Testamento.
Antecedentes de Timoteo:
Hechos 16:1-5; 2 Timoteo 1:5; 2 Timoteo 3:14-15; 1 Timoteo 5:23
Ministerio y consejos personales de Pablo a Timoteo:
1 Timoteo 1:1-4, 18; 1 Timoteo 4:11-16; 1 Timoteo 5:23; 2 Timoteo 1:6-8, 13-14; 2 Timoteo 2:1; 2 Timoteo 2:15; 2 Timoteo 2:22; 2 Timoteo 4:2-5
Respeto y afecto de Pablo hacia Timoteo:
2 Timoteo 1:1-5; 1 Corintios 4:17; Filipenses 2:19-24; 1 Tesalonicenses 3:2; 2 Timoteo 4:9-13, 21
Otras menciones de Timoteo (cartas y prisión):
1 Tesalonicenses 1:1; 2 Tesalonicenses 1:1; Filemón 1:1; Hebreos 13:23
La vida de Timoteo es un hermoso ejemplo de un niño que aprendió de la Palabra de Dios y creció siendo fuerte y fiel. El ejemplo de Timoteo debe animarnos, como maestros de Biblia, a asegurarnos de que nuestra preparación sea buena y que todo se mantenga enfocado en la Palabra.
Los niños no tienen que esperar a ser “mayores” para aprender sobre Dios y Su Palabra. A Timoteo no solo lo cuidaban de bebé—él estudiaba la Palabra de Dios. ¡Nunca pierdas de vista la importancia de enseñar a los niños!
Cómo introducir la historia:
Invita a un niño pequeño y conversador (más pequeño que los niños a los que enseñas) para que le cuente a tu grupo lo que sabe sobre Dios. Podrías preguntarle: “¿Susy, amas a Dios? ¿Quién hizo a los elefantes? ¿Te gusta orar? ¿Puedes cantar Jesús me ama?”
Después de este momento, haz una pequeña discusión. Pregunta a tu grupo si recuerdan cuando eran así de pequeños. ¿Aprendieron sobre Dios cuando eran más pequeños? ¿Cuál fue una de las primeras cosas que recuerdan haber aprendido? ¿Quiénes fueron sus maestros?
“En la historia de hoy, vamos a aprender sobre alguien que comenzó a aprender de la Palabra de Dios cuando era un niño pequeño. Su madre y su abuela lo ayudaron a aprender.”
La historia:
Timoteo fue un hombre que siguió a Dios y enseñó a muchas personas sobre Jesús. Sin embargo, la historia de Timoteo comienza mucho antes de que él empezara a predicar sobre Jesús. Como podrías imaginar, el aprendizaje de Timoteo comenzó cuando era un bebé.
Timoteo nació en una familia que vivía en la ciudad de Listra. Su padre era griego. Los griegos normalmente no reconocían al único Dios verdadero, sino que adoraban a muchos dioses falsos. Así que, desde temprana edad, Timoteo entendió que no todos seguían a Dios.
Aunque el padre de Timoteo no reconocía a Dios, su madre, Eunice, y su abuela, Loida, sí lo hacían. Ambas eran judías que se habían convertido en seguidoras de Jesús. Así que, desde pequeño, Timoteo entendió lo que significaba amar a Dios y a Jesús.
Desde que Timoteo era un bebé, su madre y su abuela le enseñaron las Escrituras. Timoteo escuchaba lo que le enseñaban y aprendió a leerlas él mismo. Las Escrituras le ayudaron a aprender a ser sabio y a tomar buenas decisiones en su vida. Aprendió cómo ser un buen niño.
Cuando Timoteo creció y se convirtió en un joven, continuó estudiando las Escrituras. Cuando la gente de su ciudad adoraba ídolos y dioses falsos, Timoteo sabía que las Escrituras enseñaban que solo hay un Dios verdadero. Timoteo siguió las Escrituras y creyó en el único Dios verdadero.
Las Escrituras también hablaban de un Salvador que vendría a salvar al mundo del pecado. Timoteo sabía que ese Salvador era Jesús. Timoteo obedeció las Escrituras y siguió a Jesús, como lo hacían su madre y su abuela.
Timoteo mostraba preocupación por las personas. Los seguidores de Jesús en la ciudad de Timoteo lo respetaban y decían muchas cosas buenas sobre él.
El misionero Pablo ya había visitado antes la ciudad de Listra, donde vivía Timoteo. Timoteo y otros creyentes estaban felices de que Pablo regresara de nuevo. Muchas personas en Listra no creían en Jesús, así que ahora tendrían la oportunidad de escuchar la predicación de Pablo. Esto seguramente alegró a Timoteo.
Cuando Pablo llegó a Listra, escuchó hablar de Timoteo. Los seguidores de Jesús le contaron a Pablo que Timoteo había estudiado las Escrituras desde que era niño. Pablo sabía que la madre y la abuela de Timoteo lo habían enseñado bien.
Pablo era un misionero que viajaba predicando sobre Jesús. Una vez que conoció a Timoteo y escuchó todo lo bueno que decían de él, invitó a Timoteo a unirse a él en sus viajes misioneros.
¡Qué oportunidad tan increíble para Timoteo! Podría ver todas las cosas buenas que hacía Pablo. Pablo podía mostrarle cómo enseñar y predicar. Timoteo quería ayudar a Pablo y ser parte de ese gran viaje misionero.
En los años que siguieron, Timoteo acompañó a Pablo en muchas aventuras. No solo trabajaron juntos, sino que también se convirtieron en grandes amigos. Pablo amaba a Timoteo como un padre ama a su hijo.
Pablo ayudó a Timoteo a aprender cómo ser un buen predicador y un servidor fiel para las iglesias. Pablo confiaba tanto en Timoteo que a veces lo enviaba a iglesias para ayudarles. Timoteo continuaba cuidando a las personas y ayudándoles a aprender a seguir a Jesús.
Muchas veces, Timoteo ayudó a Pablo a escribir cartas a las iglesias. Pero en los últimos años de la vida de Pablo, fue Timoteo quien recibió cartas de Pablo. Tal vez reconozcas los nombres de esas cartas en tu Nuevo Testamento. Se llaman Primera y Segunda de Timoteo.
Pablo escribió la segunda carta desde la prisión. Se sentía solo y le pidió a Timoteo que por favor fuera a visitarlo. Se acercaba el invierno, así que le pidió que le llevara su abrigo. También le pidió sus libros y sus escritos. Pablo sabía que su buen amigo Timoteo viajaría una gran distancia para ir a verlo si él se lo pedía.
«Aunque Timoteo ya era un adulto, Pablo no quería que él olvidara nunca lo importante que fue aprender a leer las Escrituras desde una edad temprana. Esto fue lo que Pablo escribió a Timoteo en su última carta:
Recuerdo tu fe sincera, como la que tuvo primero tu abuela Loida, luego tu mamá Eunice y estoy seguro de que tú también la tienes.» 2 Timoteo 1:5, PDT
«Pero tú sigue practicando las enseñanzas que has aprendido. Sabes que son ciertas porque conoces a quienes te las enseñaron. Desde niño conoces las Sagradas Escrituras que te pueden hacer sabio. Esa sabiduría te lleva a la salvación a través de la fe en Jesucristo.» 2 Timoteo 3:14-15, PDT
Ahora ya sabes más sobre la vida de Timoteo. ¿Y tú? ¿Estás aprendiendo de la Biblia como lo hizo Timoteo?
Formas de contar la historia:
Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.
Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.
Preguntas de repaso y reflexión:
Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.
Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.
Repaso:
- ¿Cómo se llamaba el joven que comenzó a aprender sobre Dios desde pequeño? (Timoteo)
- ¿Quiénes enseñaron a Timoteo la palabra de Dios cuando era niño? (Su madre, Eunice, y su abuela, Loida)
- ¿A qué misionero ayudó Timoteo? (A Pablo)
- ¿Qué tan cercanos eran Pablo y Timoteo? (Muy cercanos. Pablo consideraba a Timoteo como un hijo)
- ¿Cómo se llaman las cartas que Pablo escribió a Timoteo? (1 y 2 Timoteo)
- ¿Qué te muestra esta historia sobre Dios?
- ¿Qué te muestra esta historia sobre las personas?
Reflexión:
- ¿Cómo crees que era Timoteo de niño? ¿Cómo era su personalidad? ¿Qué crees que le gustaba hacer?
- ¿Crees que fue difícil para Timoteo tener un padre que no seguía a Jesús y una madre que sí?
- ¿Quién te ha enseñado a ti sobre Dios o la Biblia en tu vida?
- ¿Alguna vez has ayudado a alguien a entender algo de la Biblia o sobre Dios?
- ¿Hay algo sobre Dios o la Biblia que quieras entender mejor? ¿Cuál es tu próximo paso para aprender más?
- ¿Cómo crees que se sintió Timoteo cuando Pablo le pidió que lo acompañara en sus viajes misioneros?
- ¿Cómo crees que se sintió Timoteo al tener a Pablo, un hombre cristiano, en su vida, especialmente sabiendo que su padre no era creyente?
- ¿Cómo se siente Dios con respecto a los jóvenes, incluyendo bebés y niños? ¿Qué cree Él sobre ellos?
- ¿Qué parte de esta historia te pareció más interesante?
Oración
Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.
Sugerencias de canciones:
Consulta la página de canciones en este sitio web.
- Los días de la semana
- Sé un misionero del Señor
- Si amas a Cristo
- Soldado de Jesús
- Tic Tic Tac
- Yo tengo un amigo que me ama
- Los libros del Nuevo Testamento
Actividades y manualidades:
Actividades:
- Muestra algunos de los materiales que se usan para enseñar a niños más pequeños que tu grupo. Ellos notarán que el material parece “para bebés”. Disfrutarán ver cómo han “madurado en el Señor” desde entonces.
- Organiza una visita para que los niños observen cómo aprenden los más pequeños.
- Habla con la maestra de un grupo más pequeño y pregúntale si hay alguna ayuda visual o decoración que tus niños puedan preparar para su salón. Esto requerirá planificación con anticipación.
- Juega un juego simple de palabras. El juego «Bible Wordz» es adaptable y permite formar palabras con fichas de letras. Las palabras deben estar relacionadas con la lección bíblica.
Manualidades:
- Haz un “álbum familiar” para la familia de Timoteo. Dibuja imágenes de su madre, su abuela y su padre. Continúa el álbum para mostrar a Pablo y algunos eventos de la vida de Timoteo (leyendo rollos de la Biblia de niño, ayudando a Pablo a escribir cartas, su primer trabajo como predicador en Éfeso, etc.).
- Haz un pergamino. Instrucciones:
- Corta una hoja de papel en forma de tira alargada, de unos 8 a 10 cm de ancho.
- Escribe un versículo o mensaje en el centro del papel.
- Arruga y estira el papel varias veces para darle una apariencia antigua.
- Pasa suavemente un crayón o un poco de pintura para agregar un tono envejecido.
- Pega un palito en cada extremo del papel.
- Enrolla los palitos hacia adentro como un pergamino.
- Si deseas, átalo con un listón o cuerda para mantenerlo cerrado.
- Pide a los niños que escriban en él las palabras de 2 Timoteo 3:16.













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