Todos queremos enseñar bien. Queremos que los niños se diviertan, se amen unos a otros y aprendan a amar a Dios. La desafortunada noticia es que nadie es un maestro perfecto, ¡pero todos pueden ser mejores maestros! De hecho, nuestros errores como maestros pueden convertirse en oportunidades para que el poder y la bondad de Dios actúen a través de nosotros y nos recuerden que Dios siempre está trabajando en la vida de los niños a los que estamos enseñando, ya seamos maestros perfectos o no. Recuerda que mostrar amor a los niños es una de las mejores maneras de enseñarles sobre el amor de Dios, y esa es la lección más importante para todos nosotros.
Aquí hay algunas formas de mejorar como maestro:
1. Ora
No podrás mejorar sin la sabiduría y la ayuda de Dios.
2. Lee la Biblia
No importa cuán buenas sean tus técnicas de enseñanza si no estás enseñando correctamente la Palabra de Dios.
3. Habla con los niños
Averigua qué les gusta hacer en la escuela. Pregúntales cómo les gusta aprender. Consejos sobre cómo hablar con los niños.
4. Observa a otros maestros
Aprenderás cosas nuevas y descubrirás qué métodos te gustaría usar y cuáles no. Incluso el maestro más experimentado puede revitalizarse al observar a otra persona enseñar.
5. Lee libros y artículos sobre la enseñanza
Puedes encontrar libros en la biblioteca, buenas librerías cristianas, sitios web o Pinterest. Pregunta a otros maestros qué libros o recursos recomiendan. Aprende a discernir. No todos los libros en la biblioteca o todos los artículos en Internet son buenos recursos. Si no estás seguro de la calidad de un recurso o la información que encontraste, pide a alguien que sea un cristiano maduro que te ayude a entender.
6. Intenta algo nuevo
Si haces algo de la misma manera todo el tiempo, te aburrirás aún más que los niños. Ideas para la enseñanza aquí.
7. Practica
Nunca mejorarás si no lo intentas.
8. Dedica tiempo extra a la preparación
Si siempre estás preparando todo en el último momento, no mejorarás. Instrucciones paso a paso aquí.
9. Escribe un plan de lección
Tomarse el tiempo para escribir tu plan de lección a menudo aclara tus pensamientos y da más enfoque a tu tiempo con los niños. Revisar algunos de tus planes de lecciones anteriores puede ser una herramienta útil, ya que hacer esto a menudo inspira nuevas ideas para otras lecciones. Vea estas plantillas de planes de lecciones.
10. Reflexiona sobre tu enseñanza
Como maestro, ¡probablemente aprenderás más que los niños! Después de tu lección, tómate el tiempo para pensar en lo que sucedió y cómo fue la lección. Si enseño el domingo por la mañana, a menudo paso un poco de tiempo el domingo por la noche reflexionando. Pregúntate ‘¿Qué salió bien? ¿Qué haría de manera diferente la próxima vez?’ Puedes usar esta (próximamente) plantilla de reflexión para maestras para ayudarte a reflexionar, u otra manera de hacer esto es pedirle a alguien que te observe enseñar y te dé su opinión.
¡Espero que siempre intentes mejorar como maestra! ¡Dios te bendiga mientras enseñas!

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