Contar historias es la forma más natural y universal de transmitir un mensaje. En todas las culturas, las personas cuentan historias para transmitir creencias y valores compartidos, para entretener y para conectarse entre sí. Los niños no son diferentes. Contar una historia no solo atrae los corazones y las mentes de los niños, sino que les permite imaginarse a sí mismos en la historia, experimentar las emociones de los personajes y entender quién es Dios. Aprender a través de historias también ayuda a los niños a internalizar y recordar la verdad o la lección que la historia transmite de una manera poderosa y duradera.
Contar historias bíblicas también ayuda a los niños a sentirse menos solos. Cuando escuchan historias sobre personajes bíblicos que experimentan problemas y cómo Dios los amó y los ayudó, les enseña a los niños que Dios también los amará y los ayudará con sus problemas. A medida que maduran y crecen, los niños comenzarán a comprender que ellos también son parte de la gran historia de Dios de crear, salvar y restaurar el mundo.
Al compartir una historia de la Biblia, intenta incluir algunos de los siguientes elementos universales:
1. Haz que los personajes bíblicos sean cercanos
Haz referencia a la humanidad de los personajes en la historia bíblica y relaciónalos con las situaciones cotidianas en las que se encuentran los niños. Enfatiza las emociones que experimentaron los personajes bíblicos; los niños son muy empáticos y se conectarán con la historia cuando se involucren emocionalmente. Los niños de todo el mundo pueden relacionarse con la tristeza de Noemí y Rut al tener que dejar sus hogares, o con el miedo de los apóstoles en un barco en medio de una tormenta, lo solo que debía sentirse el leproso cuando no podía estar con su familia o amigos, y lo eufórico que estaba cuando fue sanado.
2. Mantén un sentido de anticipación
Mantén un sentido de anticipación mientras cuentas la historia. Un buen narrador construye el impulso de una historia alentando la curiosidad sobre lo que sucede a continuación. Para hacerlo, puedes hacer una pausa antes de revelar el siguiente evento o bajar la voz gradualmente mientras compartes dramáticamente parte de la historia. Por ejemplo, para crear suspenso en la historia de Jesús caminando sobre el agua, podrías contarla de esta manera:
Los apóstoles en el barco estaban muy asustados porque vieron algo acercándose en la neblina sobre las olas. ¿Qué era? (pausa y entrecierra los ojos como si estuvieras mirando). No podían ver claramente (pausa e inclínate hacia adelante) … ¿Qué es? (pausa y coloca la mano sobre los ojos para ver mejor) … Parecía moverse sobre las olas… (pausa… pausa) … los apóstoles pensaron que podría ser un fantasma… (pausa… pausa) … ¡Oh, vaya! (y en un susurro dramático) … ¡Es JESÚS caminando sobre el agua!”
3. Haz que sea una experiencia sensorial
Cada uno de nosotros, incluidos los personajes de los tiempos bíblicos y los niños a los que estás enseñando hoy, experimentamos el mundo a través de los sentidos del oído, olfato, tacto, gusto y vista. Mientras cuentas historias bíblicas, piensa en cómo incorporar estos sentidos en tus lecciones. ¿A qué sonaría cuando David tocó su arpa para Saúl? ¿Habrán tenido los niños la oportunidad de escuchar a música tranquilizante? Tal vez podrías reproducir música similar mientras cuentas la historia. Cuando el hijo pródigo deseaba la comida de los cerdos, ¿a qué olería eso? ¿Han olido algo apestoso recientemente? Intenta traer algo con un mal olor y pásalo a cada niño mientras cuentas la historia.
4. Muévete con la historia
Si hay movimiento en una historia bíblica, permite que los niños, o al menos uno de ellos, imiten este movimiento en una demostración. Aquí hay algunos ejemplos:
- Los israelitas marcharon alrededor de Jericó, así que podrías dejar que los niños marchen en círculo.
- La gente de Jerusalén bailó con David, así que deja que los niños bailen.
- El arca fue llevada a la ciudad, así que intenta pedirles a algunos niños que imiten llevar algo importante de un lado al otro de la sala de clases.
- María y José buscaron y buscaron a Jesús y finalmente lo encontraron en el templo con los maestros de la ley, así que deja que un niño se esconda mientras los otros intentan encontrarlo/a.
5. Usa ayudas visuales
Las personas de todas las edades se benefician al ver un objeto, imagen o representación visual de algo de la historia que se está contando. Las ayudas visuales nos ayudan a procesar la historia y a hacer conexiones entre lo que estamos aprendiendo y lo que ya sabemos.
Para aprender sobre los diferentes tipos de ayudas visuales y por qué sugerimos usarlas, haz clic en la página de Maneras de contar la historia.

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