Misión: Lecciones Bíblicas

Las tres visitas de Abraham

Referencia bíblica: Génesis 18:1-16; 21:1-7

Énfasis o Tema sugerido: Podemos confiar en lo que Dios dice.

Versículo para memorizar: «»Los que conocen al Señor confían en él. Él no abandona a los que acuden a él.» Salmo 9:10 PDT

Resumen de la historia:

Dios cambió los nombres de Abram y Sarai a Abraham y Sara. Cuando recibieron a tres visitantes, les dijeron que Dios les daría un hijo dentro de un año. La promesa se cumplió cuando Sara dio a luz a un hijo, Isaac, un año después. Abraham tenía 100 años y Sara tenía 90 cuando nació Isaac.

Material de trasfondo:

Abraham y Sara vivían en tiendas cerca de Siquén, como lo habían hecho desde que Dios llamó a Abraham a dejar su hogar y andar donde Dios lo guiara. Muchas cosas (algunas nobles y otras no) sucedieron desde entonces.

  • (Génesis 12:10-20) Abram y Sara fueron a Egipto durante una hambruna. Abram permitió que el faraón tomara a Sarai en su harén por un corto tiempo para protegerse a sí mismo.
  • (Génesis 15) Dios hizo un pacto con Abram y dijo que Abram sería el padre de una gran nación.
  • (Génesis 16) Impaciente por el cumplimiento de la promesa, Sarai pidió a Abram que tuviera un hijo con Agar, su sierva.
  • (Génesis 17) Dios reiteró su promesa a Abram. El nombre de Abram se convirtió en Abraham y el de Sarai en Sara. Se instituyó la circuncisión como una señal del pacto de Dios, marcando a él y a sus descendientes como el pueblo de Dios.

En el evento de hoy, Abraham y Sara reciben la visita de «tres hombres». Es evidente que no son solo hombres normales porque simplemente «aparecen». Abraham había estado sentado en su tienda, levantó la vista y allí parados se encontraron “los hombres”. Dos de los visitantes son ángeles (como se relata más tarde en la historia de Sodoma y Gomorra) pero Abraham se dirigió a uno de ellos de manera diferente. Este visitante en particular parece ser una manifestación del mismo Dios.

Abraham y Sara ofrecieron la extrema hospitalidad bien conocida en la cultura del Medio Oriente e invitaron a los visitas a acompañarlos en la cena. En ese momento, el Señor le dijo a Abraham que en un año Sarah tendría un hijo.

Nota para el Maestro: En este momento, los visitantes se van y los dos ángeles continúan hacia Sodoma y Gomorra. Ese evento se toca en otra lección. Para continuar la lección de hoy, sin embargo, avanzaremos hasta el año siguiente y continuaremos con Abraham y Sara como lo dice Génesis 21:1-7.

Tal como Dios había prometido, un hijo nació un año después de la visita de los tres hombres. Abraham tenía 100 años. El niño fue llamado «Isaac», que significa «risa». Este nombre tiene sentido porque Abraham se rió cuando Dios le dijo por primera vez que tendría un hijo en su vejez (Génesis 17:17). Sara rió dentro de su tienda cuando escuchó a los tres visitantes repetir la promesa (Génesis 18:11).

En la lección bíblica de hoy, asegúrate de que los niños comprendan la línea de tiempo. Dios hizo esta promesa primero y luego nació Isaac. Dios siempre cumple Sus promesas.

Cómo introducir la historia:

«Si pudieras cambiar tu nombre, ¿cuál te gustaría que fuera?» (Permite que cada niño responda.) «¿Sabías que Dios cambió el nombre de Abram? Vamos a leer Génesis 17:5. (Leer) ¿Cuál fue el nuevo nombre de Abram? (Abraham) Ahora vamos a leer sobre otro cambio de nombre. Vamos a leer Génesis 17:15. (Leer) ¿Cuál fue el nuevo nombre de Sarai? (Sara). En el libro de Génesis podemos aprender de un tiempo en que Abraham y Sara tuvieron tres visitas especiales que vinieron a su casa.»

La historia:

Abram y Sarai tenían nombres nuevos. Dios les dijo que cambiaran sus nombres a Abraham y Sara. Una vez, Abraham estaba sentado junto a su tienda deseando nuevamente que él y Sara pudieran tener un hijo propio. Recordó que Dios había prometido «Voy a darte hijos, Abraham.» Pero eso fue hace mucho tiempo. ¿Cumpliría Dios Su promesa? Abraham esperaba que sí. Quería un hijo con todas sus fuerzas.

La esposa de Abraham, Sara, también quería un hijo. Pero ella no creía que Dios cumpliría Su promesa. –Soy demasiado vieja para tener un bebé, se decía a sí misma. –Tengo casi 90 años.»

¡Era un día muy caluroso! El sol estaba abrasador y no había ninguna brisa. De repente, Abraham levantó la vista y vio a tres viajeros que se acercaban a su tienda. Abraham se inclinó ante los viajeros y les dijo: –¡Hola! Por favor, quédense un rato y descansen bajo estos árboles cerca de mi tienda. Aquí hace fresco y hay sombra. Y si descansan un rato, les traeré agua para lavar sus pies cansados y polvorientos, y les daré algo de comer y beber.

Entonces las visitas aceptaron la amable oferta de Abraham y se instalaron a la sombra de los árboles.

–Gracias, dijeron.

Abraham se apresuró a entrar a la tienda. –¡Sara! exclamó –¡Tenemos visitas! Rápidamente prepare algo de pan para ellos mientras yo cocino la carne para su cena.

Más adelante, Abraham les llevó leche, queso y carne a las visitas. Mientras comían, Abraham permaneció cerca. Una de las visitas le dijo a Abraham: –Dios va a cumplir Su promesa contigo. Cuando vuelva a visitarte el próximo año, Sara tendrá un niño.

Sara estaba dentro de la tienda escuchando a los hombres hablar. Ella se rió para sí misma. -¡Eso es imposible! pensó. –Abraham y yo somos demasiado viejos para tener hijos.

El hombre dijo: –¿Por qué se rió Sara? ¿Hay algo demasiado difícil para que Dios lo haga? Cuando vuelva el próximo año, Sara tendrá un hijo. Siempre puedes confiar en lo que Dios dice.

Sara estaba muy sorprendida de que los visitantes supieran lo que estaba pensando. ¡No había dicho nada en voz alta, pero ellos sabían lo que había dicho para sí misma! Estos no eran solo visitantes ordinarios. Uno de ellos era el Señor y los otros dos eran ángeles.

¿Qué crees que pensó Abraham cuando escuchó estas buenas noticias? Estaba muy feliz. Sabía que su tiempo de espera pronto terminaría. Sabía que podía confiar en lo que Dios había dicho.

¿Por qué llegaron las visitas? Porque Dios quería que Abraham supiera sobre el bebé. Dios quería que Abraham y Sara aprendieran que podían confiar en lo que Él decía sobre un bebé y lo que decía sobre otras cosas. Un año después, Sara tenía un pequeño bebé en sus brazos. El nombre del bebé era Isaac. Sara estaba tan feliz que se rió. Tenía al pequeño bebé que siempre había querido. Abraham tenía 100 años cuando nació Isaac y Sara tenía 90.

Abraham también estaba feliz. –Dios hizo lo que dijo que haría, dijo Abraham. –Siempre podemos confiar en lo que Dios dice. Nos ha dado un hombrecito.

Formas de contar la historia:

Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.

Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.

Más formas de contar la historia

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Preguntas de repaso y reflexión:

Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.

Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.

Repaso:

  • ¿Qué nuevos nombres dio Dios a Abram y Sarai? (Abraham y Sara)
  • ¿Quiénes eran los tres visitantes que llegaron de visita a Abraham y Sara? (El Señor y dos ángeles)
  • ¿Qué hizo Sara cuando el Señor le dijo a Abraham que ella tendría un hijo aunque tenía casi 90 años? (Ella se rió)
  • ¿Cuál era el nombre del hijo de Abraham y Sara? (Isaac)
  • ¿Qué edades tenían Abraham y Sara cuando nació Isaac? (100 y 90)

Reflexión:

  • ¿Crees que Abraham sabía que uno de los extranjeros era el Señor cuando llegaron por primera vez a su casa? ¿Cómo crees que se veían?
  • Imagina a tu abuela o bisabuela. ¡Así de vieja era Sara cuando le dijeron que tendría un bebé! ¿Cómo crees que se sintió Sara cuando escuchó a los tres visitantes decir esto?
  • ¿Cuándo es un momento en que tú o alguien que conoces confió en Dios?
  • A veces es difícil creer que las palabras de Dios son verdad, pero Dios puede hacer muchas cosas que nosotros no podemos, como ayudar a Abraham y Sara a tener un bebé en su vejez. ¿Cuáles son algunas maneras en que podrías confiar más en Dios?
  • Abraham y Sara eran viejos en esta historia, pero Dios todavía tenía planes para sus vidas y cómo bendecirían al mundo. ¿Quién es alguien mayor en tu vida que es importante para ti? ¿Cómo podrías animarlos diciéndoles que Dios está con ellos?

Oración

Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.

Actividades y manualidades:

Actividades:

  • Abraham y Sara recibieron a los huéspedes. Los niños más pequeños pueden jugar y hacer preparativos para recibir a unos huéspedes.
  • Usa un libro de récords mundiales para averiguar las edades de los padres más ancianos.
  • Ayuda a los niños mayores a usar una concordancia bíblica para buscar Escrituras relacionadas con la palabra de Dios. Las palabras clave podrían ser «palabra» y «verdad».
  • Usa un títere de puño y cuenta la historia desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, deja que el títere sea Abraham y deja que «Abraham» cuente lo que le pasó ese día. O quizás deja que el títere sea Sara y que ella cuente su historia.
  • Trae un regalo envuelto a la sesión de hoy. Debe contener suficientes cositas (como galletas, frutas o caramelos) para que todos reciban algo. Antes de abrir el regalo, colócalo en el centro de la mesa y habla sobre lo difícil que es esperar para sorpresas como lo que reciben en la Navidad o los cumpleaños. Abraham y Sara tuvieron que esperar mucho tiempo para que Dios hiciera lo que Él dijo y les diera un hijo. Después de conversar sobre esto, abre el regalo y comparte.

Manualidades:

  • Habla de la hospitalidad mientras los niños confeccionan individuales de mesa para usar en sus casas.
  • En una hoja los niños dibujan a Sarai riéndose. Pegan un pedacito de tela sobre ella para representar la puerta de tienda de campaña. Escriba «Sarai se rió. Génesis 18:9-15» debajo del dibujo.

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