Misión: Lecciones Bíblicas

Parábola del hijo pródigo

Referencia bíblica: Lucas 15:11-32

Énfasis o Tema sugerido: Dios es nuestro Padre amoroso y nosotros somos Sus hijos. Podemos arrepentirnos y saber que Dios nos perdonará.

Versículo para memorizar: “No es que el Señor se tarde en cumplir lo que prometió como piensa la gente. Lo que pasa es que Dios es paciente porque no quiere que nadie sea destruido sino que todos cambien su vida y dejen de pecar.” 2 Pedro 3:9b, PDT

Resumen de la historia:

Jesús contó una parábola sobre un hombre que tenía dos hijos. El hijo menor convenció a su padre de que le diera su parte de la herencia por adelantado. Cuando la recibió, el hijo se fue de casa y desperdició todo el dinero llevando una vida alocada. Cuando recapacitó, regresó humildemente a su padre y le pidió perdón. Su padre se alegró mucho de perdonarlo y aceptarlo de vuelta en casa.

El hijo mayor sintió celos de la acogida que recibió su hermano, ya que él se había quedado fielmente con su padre todo el tiempo. El padre amaba a los dos hijos, pero celebró el regreso del hijo que se había perdido.

Material de trasfondo:

El capítulo quince de Lucas contiene tres parábolas distintas. Cada una trata sobre algo que estaba perdido y luego fue hallado: una oveja, una moneda y un hijo.

Una herencia era la propiedad que se dejaba a un hijo después de la muerte del padre. Por lo general, el hijo mayor recibía una doble porción. A veces, un padre podía dividir la herencia entre sus hijos antes de morir, pero aun así recibiría ingresos de la propiedad hasta su fallecimiento.

En esta parábola, el padre aún tenía intacta su herencia. No la había dividido y parecía seguir trabajando activamente. El hijo menor le pidió que dividiera la propiedad y le diera lo que consideraba “su parte”. Al hacerlo, el padre no solo le entregaba bienes, sino también los ingresos que habría recibido de esa propiedad en vida.

El hijo tomó el dinero, se fue de casa y buscó los placeres del mundo. Cuando se quedó sin dinero, no tenía amigos ni a dónde ir. Una gran hambre lo obligó a buscar el único trabajo que pudo encontrar: cuidar cerdos. Este trabajo muestra lo desesperado que estaba. Ningún judío elegiría estar cerca de animales impuros como los cerdos (Levítico 11:7-8).

En el versículo 17 se dice que el hijo “recapacitó”. Finalmente se dio cuenta de la magnitud de lo que había hecho. Era un fracasado. Comenzó a pensar en su padre y en el hogar. Cuando se fue, solo pensaba en lo que “merecía”. Ahora veía las cosas desde una perspectiva verdadera. Nunca debió haberle pedido nada a su padre. Su padre era dueño de la propiedad y podía dividirla cuando y como quisiera. Ahora, el hijo no regresaría para exigir lo que creía merecer, sino para rogar misericordia.

El padre salió a su encuentro con los brazos abiertos. Corrió a recibirlo antes de que el hijo siquiera le pidiera perdón. El padre lo perdonó, no porque lo mereciera, sino porque lo amaba y quería perdonarlo. No lo hizo su sirviente, como el hijo pensaba que merecía. En cambio, lo celebró y lo aceptó nuevamente como hijo.

Jesús dedicó la última parte de esta parábola a la perspectiva del hermano mayor, quien se había quedado fielmente con su padre y no había malgastado su herencia. En la parábola, el padre sale a buscar al hijo mayor para explicarle por qué era tan significativo el regreso del hermano.

El hermano mayor estaba celoso y no entendía el perdón completo de su padre. ¿Cómo podía su padre olvidar todo como si nunca hubiera pasado? Siempre se había esforzado por tratar bien a su padre y ahora veía cómo su hermano menor recibía toda la atención. Se negó a unirse a la celebración.

El padre le recordó que lo amaba y que su herencia estaba segura. Trató de explicarle que su hermano “estaba muerto y ha vuelto a la vida”. La Escritura no dice si el hermano mayor finalmente entró a la fiesta o no.

Esta parábola es una historia sencilla con un significado profundo. Nuestro Padre Celestial es como el padre de la historia. Él se alegra de perdonarnos cuando nos arrepentimos y volvemos a Él. Nos perdona completamente. “Hace una fiesta” cuando regresamos. Incluso hay alegría en el cielo (Lucas 15:7).

El hermano mayor es como los judíos que habían sido el pueblo de Dios desde siempre. Sentían que merecían el amor de Dios más que nadie. Más adelante, en el libro de Hechos, vemos que muchos de ellos no pudieron aceptar que Dios acogiera a los gentiles como si siempre hubieran sido sus hijos. Nosotros también podemos actuar como el hermano mayor cuando creemos que Dios nos “debe” un trato especial por haberle sido fieles. Pero en realidad, nadie puede hacer nada para merecer el favor de Dios. Vivimos solo por su misericordia.

Esta parábola es un recordatorio vital para nosotros como maestras. Algunos de los niños que enseñamos podrían llegar a vivir alejados de lo que saben que es correcto. Debemos seguir orando para que “regresen a casa”. Debemos asegurarnos de que sepan que “el hogar” es donde está su Padre. ¡Siempre serán bienvenidos de vuelta a casa!
Lee Salmo 145:8.

Cómo introducir la historia:

Guarda restos de cocina en un recipiente bien tapado por unos días antes de la clase. Cuando el grupo se reúna, dile a los niños que tienes algo en el recipiente que alguien en una de las parábolas de Jesús quiso comer. Deja que adivinen qué puede ser. Después de que hayan adivinado, abre el recipiente y deja que vean (y huelan) los restos desagradables.

“¡Esto es comida como la que se da a los cerdos! ¿Por qué alguien querría comer esto? Escuchemos la lección y lo descubriremos…”

La historia:

Jesús contó una parábola sobre un hombre que tenía dos hijos. Una parábola es una historia sencilla que ayuda a las personas a entender algo que es difícil de comprender, pero que es muy importante.

En esta parábola, un hombre tenía dos hijos. El padre sabía que algún día sería muy anciano y moriría. Cuando muriera, todo su dinero, su casa y su granja serían para sus dos hijos. El dinero y las propiedades que los hijos reciben cuando alguien muere se llama “herencia”.

El hijo menor era muy impaciente. No quería esperar a que su padre muriera para recibir su herencia. Quería el dinero pronto para poder irse y gastarlo. Le pidió a su padre que dividiera el dinero y le diera su parte. El padre hizo lo que su hijo le pidió. Dividió el dinero y le dio la mitad a su hijo menor.

El hijo menor tomó todo el dinero y se fue de casa. Se fue a vivir a otro país, lejos de su hogar. Compró todo lo que quería. Gastó el dinero en fiestas y en cosas innecesarias. A la gente le gustaba estar con él porque tenía mucho dinero y les compraba cosas.

El problema fue que pronto se quedó sin dinero. Ya no podía pagar fiestas y sus “amigos” dejaron de querer estar con él. Resultó que no eran verdaderos amigos. Solo lo querían cuando él les compraba cosas. Ahora que no tenía dinero, no querían estar con él.

Muy pronto, el hijo menor se quedó sin comida y tuvo muchísima hambre. Tenía que pensar en una manera de ganar dinero o se moriría de hambre.

La situación se puso aún más difícil porque había una gran hambruna en ese país. Eso significa que casi no había comida para nadie. Mucha gente también tenía hambre.

Un granjero que tenía cerdos necesitaba un ayudante, así que el hijo comenzó a trabajar para él. Su trabajo era alimentar a los cerdos. El hijo tenía tanta hambre que hasta la comida de los cerdos le parecía buena.

Finalmente, el hijo comenzó a pensar en sus malas decisiones. Pensó en su padre y en su hermano. En su casa, la gente lo amaba. En casa, siempre había suficiente comida.

El hijo se dio cuenta de que había cometido un error terrible. Nunca debió haberle pedido el dinero a su padre por adelantado. Debió haber sido paciente. Ojalá pudiera volver atrás y cambiar lo que hizo.

—Pero ya es muy tarde—, pensó. —He hecho muchas cosas malas. Ya no merezco ser hijo. Mi padre nunca me perdonará ni me aceptará de vuelta.

Pero el hijo tuvo otra idea. Su padre tenía muchos trabajadores y muchos trabajos por hacer. Ellos trabajaban duro, pero por lo menos tenían suficiente comida. Si hablaba con su padre y le confesaba que había pecado y cometido un error, tal vez su padre lo dejaría trabajar como uno de los empleados. Podría cuidar a los animales y trabajar duro.

Así que el hijo decidió volver a casa.

Pensaba que su padre estaría enojado, pero cuando se acercó a lo que antes era su casa, se sorprendió al ver a su padre corriendo hacia él.

Cuando el padre vio que su hijo venía, sintió mucho amor por él. Estaba tan feliz de verlo que corrió hacia él, lo abrazó con fuerza y lo besó. —¡Mi hijo ha regresado a mí! — gritó el padre.

El hijo dijo: —Lo siento, he hecho cosas terribles. No merezco ser tu hijo. Déjame ser simplemente uno de tus trabajadores.

Pero el padre no lo trató como a un sirviente. Lo recibió como a su hijo. Les dijo a los sirvientes que prepararan una gran cena. Le puso un hermoso manto, un anillo en el dedo y sandalias especiales en los pies.

—Pensé que mi hijo estaba muerto y que nunca lo volvería a ver. ¡Pero ha regresado a mí! — dijo el padre. —Estaba perdido, pero ahora ha sido hallado.”

El padre mandó preparar una comida especial y todos en la casa celebraron.

Bueno… casi todos. Cuando el hijo mayor vio que todos estaban celebrando, se puso celoso y muy molesto. —Esto no es justo—, pensó. —Yo he sido el buen hijo todo el tiempo, pero no recibo atención. Yo nunca me fui ni malgasté el dinero, pero nadie ha hecho una fiesta para mí.

Entonces el padre fue a hablar con el hijo mayor y le dijo que también lo amaba. Le explicó por qué estaba tan feliz: —¿No lo entiendes, hijo? Estoy tan contento porque pensé que mi hijo estaba muerto, ¡pero ahora sé que está vivo!

—Él ha regresado a mí. ¡Estaba perdido, pero ahora ha sido hallado! —continuó el padre. —Por favor, celebremos juntos.

Jesús contó esta parábola para que las personas entendieran algo sobre Dios. A veces, nosotros somos como el hijo menor de la parábola. Hacemos cosas malas. Comenzamos a sentirnos muy mal. Podemos pensar que Dios nunca nos perdonará.

¡Pero Dios sí nos perdona! Cuando nos arrepentimos, Él nos perdona y nos muestra Su amor. Nos ama sin importar lo que hayamos hecho y siempre será nuestro Padre amoroso. Él se alegra cuando Sus hijos se arrepienten y vuelven a amarlo.

¿Crees que Dios te amará y te perdonará si le pides perdón por alguna falta?
¿Hay algo por lo que necesitas arrepentirte?
Si es así, hagamos una oración ahora mismo.

Formas de contar la historia:

Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.

Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.

Más formas de contar la historia

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Preguntas de repaso y reflexión:

Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.

Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.

Repaso:

  • En la parábola del hijo perdido, ¿qué le pidió el hijo menor a su padre? (Su herencia)
  • ¿Qué hizo el hijo menor cuando se fue de casa? (Se fue a otro país y gastó todo su dinero)
  • Después de gastar su herencia, ¿en qué trabajó el hijo menor? (Alimentaba cerdos)
  • ¿Qué quería comer el hijo menor cuando alimentaba a los cerdos? (La comida de los cerdos)
  • En la parábola del hijo perdido, ¿qué hizo el padre cuando su hijo volvió a casa? (Corrió a su encuentro, lo abrazó y organizó una celebración por su regreso)
  • ¿Perdonó el padre a su hijo cuando volvió a casa? (Sí)
  • ¿Cómo se sintió el hermano mayor por la celebración que el padre hizo al hijo menor?
    (Triste, celoso)
  • ¿Quién representa a Dios en la parábola? (El padre)
  • ¿Qué nos muestra esta parábola sobre Dios (el padre)?
  • ¿Qué nos muestra esta parábola sobre las personas?

Reflexión:

  • ¿Cómo crees que se veía o que olía el hijo cuando estaba trabajando con los cerdos?
  • ¿Cómo crees que fue la celebración que hizo el padre por el regreso de su hijo? ¿Cómo sonaba, olía o se veía?
  • ¿Qué te sorprendió en esta historia?
  • ¿Por qué crees que el hijo quiso irse de la casa del padre?
  • ¿Eres más como el hijo menor, el hijo mayor o el padre? ¿Por qué?
  • Somos hijos de Dios, y Dios nos ama como el padre amaba a sus hijos. ¿Sabías que Dios te ama?
  • ¿Dónde está nuestro hogar espiritual? (En cualquier lugar donde esté Jesús)
  • Algunas cosas parecen más divertidas o mejores que Dios y su amor, así como el hijo pensó que el dinero era mejor que estar con su padre. ¿Alguna vez te diste cuenta de que el amor de Dios era mejor que otra cosa que te importaba?
  • A veces nos cuesta sentir el amor de Dios. ¿Te sientes como el hijo cuando estaba perdido y lejos del amor de su padre, o como el hijo cuando estaba en casa y su padre lo abrazó y lo amó? ¿Sientes que estás lejos de Dios o cerca de Él?
  • ¿Qué dice Dios sobre ti, incluso cuando pecas o cometes errores? (Cosas como: Te amo, eres mi hijo, me importas, yo te hice, eres valioso para mí, etc.)
  • ¿Hay algo de lo que quieras arrepentirte y pedirle a Dios que te perdone?

Oración

Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.

Actividades y manualidades:

Actividades:

  • Usa títeres para que los tres personajes principales (el padre y los dos hijos) cuenten la historia. Una forma de hacer títeres es dibujar caras sencillas en los dedos de los niños (puedes atar un pequeño trozo de tela para hacer una especie de pañuelo en la cabeza).
  • Para entender el camino de regreso del hijo a casa, crea un recorrido con obstáculos y toma turnos para seguir el camino “a casa”.
  • Crea un laberinto.
    Los niños mayores pueden diseñar su propio laberinto representando el viaje del hijo de regreso a su padre. También puedes hacer uno tú o imprimir esta hoja de trabajo.
  • Da a los niños ejemplos de momentos en los que alguien podría arrepentirse. Representen esas situaciones y deja que los niños interpreten el papel de quien perdona.
  • Haz una oración en cadena donde cada niño le pida perdón a Dios. Haz esto tomándose de las manos en un círculo. Un niño comienza la oración y luego aprieta la mano de al lado para señalar al siguiente que debe orar. El último niño termina la oración.

Otros recursos en línea:

Esta lección en inglés: Parable of a Prodigal Son

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