Misión: Lecciones Bíblicas

Parábola del fariseo y el recaudador de impuestos

Referencia bíblica:  Lucas 18:9-14

Énfasis o Tema sugerido: Dios es misericordioso. Sé humilde y no te compares con los demás.

Versículo para memorizar: “Les digo que este se fue a su casa aprobado por Dios pero el otro no, porque el que se cree mucho será humillado, pero el que se humilla recibirá honor” Lucas 18:14b, PDT

Resumen de la historia:

Jesús contó la parábola de dos hombres que fueron a orar al templo. El fariseo (a quien la mayoría pensaba que era bueno) tenía mucho orgullo y le decía a Dios todas las cosas buenas que había hecho y cómo era mejor que los demás. Un cobrador de impuestos (a quien la mayoría pensaba que era malo) fue humilde y le pidió a Dios que tuviera misericordia de él porque era un pecador. El hombre humilde fue aprobado por Dios.

Material de trasfondo:

Sabemos exactamente a quién Jesús dirigió esta parábola. Jesús la contó “a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás”. Es una cosa tener confianza en la salvación (por medio de la justicia de Jesucristo), pero es otra cosa confiar en tu propia justicia.

En esta parábola Jesús hace un contraste entre dos actitudes muy distintas. La hace aún más interesante al usar personajes inesperados para representar estas actitudes.

En esta parábola, un fariseo muestra una actitud incorrecta de orgullo, aunque los fariseos eran muy respetados por el pueblo en lo religioso. Los fariseos eran estudiosos de las Escrituras del Antiguo Testamento y habían desarrollado muchas tradiciones que regían la religión judía de esa época. Más adelante, en el Nuevo Testamento, Pablo los describe así: “Los fariseos son el grupo más estricto de nuestra religión.” (Hechos 26:5, PDT). Aunque eran religiosos en apariencia, Jesús a menudo los llamaba hipócritas (Mateo 3:7).

La actitud correcta de humildad la muestra un cobrador de impuestos, aunque los judíos de la época los despreciaban. A veces llamados “publicanos”, estos judíos actuaban como agentes de cobro de los impuestos romanos. Su trabajo era recaudar los impuestos de los judíos. Tenían mala reputación porque muchas veces aumentaban las tasas de impuestos para quedarse con una parte. También se les consideraba impuros porque se relacionaban con gentiles y trabajaban en el día de reposo. Eran despreciados, aunque muchos se volvieron a Dios cuando escucharon a Juan el Bautista predicar (Mateo 21:31-32).

Los tiempos de oración en el templo eran dos veces al día (mañana y tarde). También se podía ir al templo en cualquier momento para orar en privado.

Aunque el fariseo de esta parábola parecía religioso por fuera, su corazón estaba lleno de orgullo. No pensaba en Dios cuando fue al templo a orar. Solo pensaba en sí mismo. Si se hubiera comparado con la perfección de Dios, se habría visto como pecador. En cambio, escogió compararse con un hombre de mala reputación (el cobrador de impuestos). Nunca veremos nuestra realidad con claridad hasta que nos comparemos con Dios (Mateo 5:48).

El cobrador de impuestos en esta parábola es humilde ante Dios. Centra todos sus pensamientos en Dios mientras ora. No piensa en nadie más, ni en lo que otros han hecho o dejado de hacer. Sabe que no es digno, pero se lanza a la misericordia de Dios.

Otros pasajes bíblicos para tu estudio:

Cómo introducir la historia:

(Sé cuidadosa con esta actividad. No la uses si algún niño es muy sensible con los globos que explotan). Usa un marcador fino y permanente para dibujar una carita en un globo. Infla el globo para que parezca la cabeza de un niño.

“Niños, imaginen que las personas fueran como globos. Les presento a Globita. A Globita le encanta presumir de sí misma. A veces dice cosas como: ‘¿Verdad que me veo hermosa hoy?’” (Infla un poco más el globo)
“A veces le dice a su mamá: ‘Mamá, tienes que comprarme muchos regalos porque soy la persona más buena de toda la familia.’” (Vuelve a inflar el globo)

Piensa en más cosas que Globita podría decir para compararse con los demás. (Los niños te ayudarán a pensar en más frases). Sigue inflando hasta que el globo explote.

“¡Oh no! Globita pensaba demasiado en sí misma. Pasó demasiado tiempo comparándose con los demás.”

Por supuesto, las personas no son globos en realidad. Pero algunas personas sí presumen y piensan que son mejores que los demás.
En la lección de hoy, Jesús habla de un hombre que le gustaba compararse con otras personas. Vamos a aprender sobre esta parábola…

La historia:

¿Alguna vez has conocido a alguien que piensa que es mejor que todos los demás? Les gusta presumir de sí mismos. Piensan que son más guapos que otras personas. Piensan que son más inteligentes que otros. Piensan que son más rápidos, más fuertes o populares que los demás.

En el tiempo de Jesús también había personas así. A veces pensaban que Dios debía tratarlos mejor porque eran muy buenos.

A Jesús no le gustaba cuando las personas pensaban que eran mejores que todos los demás. Jesús dijo que esas personas tenían mucho orgullo. Jesús enseñó que no debemos ser jactanciosos. En cambio, debemos ser humildes.

Ser humilde significa no presumir de uno mismo. Si eres humilde, no esperas que todos te den la preferencia siempre.

Jesús quería que las personas jactanciosas aprendieran lo que significaba ser humilde, así que les contó una parábola.
¿Recuerdan qué es una parábola?
Una parábola es una historia sencilla que nos ayuda a entender algo muy importante.

Aquí está la parábola que Jesús les contó a las personas que se jactaban de lo bueno que eran:

Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era un fariseo, y el otro era un cobrador de impuestos.

Los fariseos eran maestros de las Escrituras y sabían mucho sobre la Palabra de Dios. Pero cuando este fariseo oró, solo pensó en lo bueno que él era. Se paró y oró así:

“Dios, te doy gracias porque no soy malo como los demás. Me alegra no ser como los ladrones y tramposos. Me alegra no ser como ese cobrador de impuestos que está allá.”

Luego siguió orando: “Señor, soy muy bueno. Doy mucho dinero y oro mucho. Soy realmente bueno.”

¿Qué piensan ustedes que Dios pensó sobre la oración del fariseo? (Deja que los niños respondan)
El fariseo no fue humilde al orar. Tenía mucho orgullo. Jesús dijo que el fariseo no estaba bien con Dios.

Después, el cobrador de impuestos oró. A veces, los cobradores de impuestos hacían trampa y engañaban a las personas. Era bueno que este cobrador de impuestos quisiera orar a Dios.

Él no se paró frente a todos. Se quedó a un lado y oró así: “Dios, tú eres tan bueno. Lo siento mucho por todo lo malo que he hecho. Por favor, ten misericordia de mí.”

¿Qué piensan ustedes que Dios pensó sobre la oración del cobrador de impuestos? (Deja que los niños respondan)
El cobrador de impuestos fue humilde al orar. No pensó en lo bueno que él era. Pensó en lo bueno que Dios es. Jesús dijo que el recaudador de impuestos se iría a su casa estando en paz con Dios.

Después de contar la parábola, Jesús les dijo a todos que deben ser humildes delante de Dios, y que Dios los hará grandes.

No importa cuántas cosas buenas hayamos hecho, todos necesitamos la misericordia de Dios. Él nos ama porque somos Sus hijos, no por cómo nos vemos o actuamos. Cuando comenzamos a compararnos con los demás, podemos elegir ser humildes y, en su lugar, recordar la misericordia y el amor de Dios.

Formas de contar la historia:

Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.

Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.

Más formas de contar la historia

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Preguntas de repaso y reflexión:

Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.

Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.

Repaso:

  • En la parábola del fariseo y el cobrador de impuestos, ¿cuál oración agradó a Dios? (La del cobrador de impuestos)
  • ¿Por qué a Dios no le agradó la oración del fariseo? (En lugar de orar y alabar a Dios, solo habló de sí mismo y dijo que era mejor que los demás)
  • ¿Por qué le agradó a Dios la oración del cobrador de impuestos? (Porque oró con humildad, mientras que el fariseo oró con orgullo)
  • ¿Qué significa ser jactancioso? (Presumir de uno mismo y creer que uno es más importante que los demás)
  • ¿Qué significa ser humilde? (Creer que uno no es ni más ni menos importante que los demás)
  • ¿Sobre qué cosas podemos orar? (Alabar a Dios, agradecerle, confesar nuestros pecados, pedirle ayuda, escucharle, etc.)
  • ¿Cómo nos muestra Dios Su misericordia? ¿Qué significa ser misericordioso?
  • ¿Qué nos enseña esta historia sobre las personas?
  • ¿Qué nos enseña esta historia sobre Dios o sobre Jesús?

Reflexión:

  • ¿Por qué crees que Jesús contó esta parábola?
  • ¿Cuál es un ejemplo de alguien siendo humilde?
  • ¿Cuál es la diferencia entre estar contento por tus logros y ser una persona orgullosa?
  • ¿Cómo te sientes cuando alguien presume mucho o cree que es mejor que tú?
  • ¿En qué cosas te comparas con los demás?
  • Cuando oramos, ¿qué le gusta a Dios que digamos en nuestras oraciones?
    (Alabanzas, pedir perdón, gratitud, pedir su ayuda, etc.)
  • ¿Cuándo podrías ser humilde esta semana? (Sugiere situaciones)
  • A Dios le encanta cuando confesamos nuestros errores o pecados y le pedimos que nos perdone. Esto le muestra a Dios que queremos seguirlo, pero que necesitamos su ayuda. Cuando confesamos con un corazón arrepentido, Dios nos muestra misericordia. ¿Le pides a Dios que te muestre misericordia cuando has pecado y quieres arrepentirte? ¿Por qué sí o por qué no?
  • ¿Sabes cómo orar? (Permite que esto se convierta en un momento para enseñar a los niños a orar)

Oración

Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.

Actividades y manualidades:

Actividades:

  • Habla con los niños sobre cómo orar (no asumas que todos los niños saben hacerlo). Una forma sencilla es usar las letras J-O-Y. Esto nos ayuda a recordar orar por:
    (J) Jesús primero – alabanza y agradecimiento,
    (O) Otros después – pedir por amigos y personas necesitadas,
    (Y) Yo por último, tú mismo – peticiones personales.
  • Haz una oración en cadena en la que cada niño diga una parte de la oración. Puedes pedir peticiones de oración a los niños y escribirlas en tarjetas. Reparte las tarjetas y deja que los niños oren por lo que está escrito en ellas.
  • Da a cada niño un globo. Deja que los niños tomen turnos para decir frases de orgullo (presumir de sí mismos). Cada vez que digan una frase de orgullo, deben inhalar profundamente e inflar el globo con el aire. Pronto, habrán presumido tanto que el globo explotará. Habla sobre cómo el orgullo es solo aire caliente. Nos hacemos daño a nosotros mismos y a los demás cuando nos jactamos.
    (Ten cuidado al usar esta actividad. Algunos niños se ponen nerviosos con los globos que explotan.)
  • Escribe las letras A-R-R-O-G-A-N-C-I-A en la pizarra. Piensen en palabras relacionadas con el orgullo que comiencen con cada letra.
    Por ejemplo:
    A es para altanería, R es para reírse de otros, O es para orgullo, etc.  Luego, haz lo mismo con la palabra “humildad”.

Otros recursos en línea:

Esta lección en inglés: Parable of a Pharisee and a Tax Collector

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