Misión: Lecciones Bíblicas

Un carcelero se convierte en cristiano

Referencia bíblica: Hechos 16:16-40

Énfasis o Tema sugerido: En Cristo, podemos experimentar gozo verdadero a pesar de las circunstancias difíciles.

Versículo para memorizar: «Alégrense siempre en el Señor.» Filipenses 4:4, PDT

Resumen de la historia:

Pablo expulsó un espíritu maligno de una joven esclava, pero los dueños de la muchacha se enojaron y llevaron a Pablo y Silas ante las autoridades de la ciudad. Aunque no cometieron ningún crimen, los golpearon, encadenaron y encarcelaron. Durante la noche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios. Un terremoto sacudió el lugar, abrió las puertas de la prisión y rompió las cadenas de todos los prisioneros. El carcelero, pensando que los prisioneros habían escapado, estuvo a punto de quitarse la vida, pero Pablo lo detuvo. Luego, Pablo y Silas le hablaron de Jesús a él y a su familia. Esa misma noche, todos fueron bautizados. Al día siguiente, Pablo y Silas fueron liberados de la prisión.

Material de trasfondo:

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Filipos era una ciudad fronteriza de Macedonia, colonia romana y puesto militar. Una sección del sistema de caminos romanos llamado la Vía Egnatia, de 1,120 kilómetros (696 millas), pasaba por Filipos. Esto colocaba la ciudad en una ruta directa de comercio y militar entre lo que hoy es Albania, Macedonia del Norte, Grecia y la parte europea de Turquía (información de http://en.wikipedia.org/wiki/Via_Egnatia).

La situación en Filipos era distinta a las misiones anteriores de Pablo. No había sinagogas ni grupos de judíos esperando al Mesías. Pablo y sus compañeros (Silas, Timoteo y Lucas) comenzaron su trabajo buscando a personas que oraban junto a un río. Lidia y su casa ya se habían convertido en cristianos.

Día tras día, mientras ellos intentaban hablar de Jesús, una joven esclava poseída por un espíritu maligno los seguía gritando. Este espíritu le daba la habilidad de adivinar, lo cual generaba dinero para sus dueños. Molesto, Pablo expulsó el espíritu e inmediatamente ella quedó libre. Pero los dueños, al perder su fuente de ingreso, se enfurecieron.

En un lugar como Filipos, una colonia militar romana, el orden era sumamente importante. Como había tensión entre romanos y judíos, cuando la multitud empezó a apoyar a los dueños de la esclava, los magistrados habrían querido mantener la paz y no permitir que las cosas se descontrolaran. No había cargos legales, pero parece que lo más fácil fue detener a los judíos de afuera a favor de los ciudadanos romanos que vivían en Filipos. Al fin y al cabo, ciudadanos romanos tenían el derecho a un juicio, pero estos eran unos simples maestros judíos que vinieron de las ciudades lejanas de Antioquía y Jerusalén. Así que azotaron y encarcelaron a Pablo y Silas sin juicio. Más adelante en la historia, descubrimos que las autoridades pensaban soltarlos a la mañana siguiente cuando ya la multitud se habría esparcida. (Hechos 16:35).

Uno podría esperar de cualquiera que había sido azotado y dejado en un lugar pequeño y oscura que se deprimieran. Pero esa noche en la prisión, con dolor y en un lugar oscuro, Pablo y Silas hicieron algo inesperado: oraban y cantaban himnos a Dios. Los demás prisioneros los escuchaban.

Un terremoto rompió las cadenas y abrió las puertas. Los prisioneros pudieron escapar, pero no lo hicieron. Habría sido terrible para el carcelero ya que, siendo el responsable por ellos, el carcelero habría tenido que pagar con su vida. El carcelero, al ver las puertas abiertas, pensó que había fallado en su deber y quiso quitarse la vida. Pablo lo detuvo diciéndole que todos estaban allí.

Sorprendido, el carcelero los llevó a su casa, les curó las heridas y escuchó de Jesús. Esa misma noche, él y toda su familia fueron bautizados. 

Esta noche había sido llena de drama para este pobre hombre. Había sobrevivido un terremoto catastrófico, había presenciado el desmorono de su cárcel, y casi se había suicidado. Él y su familia llegaron a ser seguidores de Jesús, pero a la mañana aún tendría que darles respuesta a sus superiores. A pesar de todo lo que había pasado, 

«Después de esto, el carcelero llevó a su casa a Pablo y a Silas y les dio de comer. Él y toda su familia festejaron porque ahora creían en Dios.»
Hechos 16:34, PDT

Por la mañana, Pablo reveló que él y Silas eran ciudadanos romanos, lo cual asustó a los magistrados, pues al haber azotado y encarcelado públicamente a Pablo y Silas sin un juicio, habían violado la ley. Pablo no quiso marcharse en silencio; decidió defender su legitimidad como ciudadano romano, probablemente para proteger a Lidia, el carcelero y otros cristianos de prejuicios innecesarios más adelante.

Con el tiempo, se estableció una iglesia en Filipos. Pablo escribiría más tarde una carta a esta iglesia, la cual conocemos como la Carta a los Filipenses en el Nuevo Testamento, donde el tema principal es el gozo.

Este relato enseña muchas lecciones, y una de ellas es que se puede tener gozo incluso en tiempos de sufrimiento. Pablo y Silas se regocijaron en una celda oscura, y el carcelero se alegró con su nueva fe en medio del caos.

Cómo introducir la historia:

Enseña a los niños a cantar la canción “Rejoice in the Lord Always”. Puedes invitar a otros a unirse al grupo para esta canción. Si no te sientes seguro dirigiendo el canto, pide a un invitado que enseñe la canción. Después de cantar, pregunta a los niños:
“¿Sabían que las palabras de esta canción vienen directamente de la Biblia?”
Pide a un niño que busque y lea Filipenses 4:4.
(En versiones como la ESV o la KJV, las palabras son exactas a la canción.)

¿Adivinan quién escribió esas palabras? Pablo dijo que debemos alegrarnos siempre en el Señor. Pablo estaba feliz de ser cristiano, ¡incluso cuando le pasaban cosas malas! Escuchemos la historia de hoy y verán por qué…

La historia:

Pablo era un misionero. Él y sus amigos (Silas, Timoteo y Lucas) viajaban a muchos lugares para enseñar a las personas acerca de Jesús. Cuando estaban en la ciudad de Filipos, les gustaba ir a un lugar tranquilo junto al río donde la gente oraba. Las personas allí querían aprender cada vez más.

Cada vez que salían de la ciudad para ir al río, una joven esclava gritaba: —¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo y les están diciendo cómo ser salvos! —  Aunque lo que decía sonaba bien, ella seguía gritando lo mismo una y otra vez. Pronto, nadie podía oír lo que Pablo y sus amigos decían sobre Jesús, porque la esclava los interrumpía con sus gritos.

Pablo se molestó, pero sabía que la joven no se estaba comportando de manera normal. Un espíritu maligno estaba causando esto. Entonces se volvió y le dijo al espíritu: —¡En el nombre de Jesucristo te ordeno que salgas de ella! —  El espíritu salió de inmediato, y la muchacha volvió a ser ella misma.

La chica seguramente se sintió feliz, pero no era libre para irse a casa. Ella era una esclava. Ser esclavo es como tener un jefe que te manda hacer todo lo que él quiere todo el tiempo, pero sin recibir pago. En lugar de llamarlo jefe, se le llama dueño.

Cuando el espíritu maligno vivía en ella, las personas pagaban a los dueños para escucharla decir lo que sucedería en el futuro. Ella tenía que obedecer a sus dueños incluso si estaba cansada o enferma.

Los dueños de la esclava se enojaron mucho cuando Pablo expulsó al espíritu. Sin ese espíritu, la chica ya no podía adivinar el futuro, así que nadie les pagaría dinero.

Entonces los dueños agarraron a Pablo y a Silas y los arrastraron al mercado, en medio de la ciudad. Los magistrados (que son como jueces) escucharon a los dueños contar mentiras y quejarse. Los magistrados no querían problemas, así que decidieron encarcelar a Pablo y Silas sin hacerles un juicio justo.

Ordenaron que golpearan a Pablo y a Silas, y luego le dijeron al carcelero (el hombre encargado de la prisión) que los vigilara con mucho cuidado.

Para asegurarse de que no escaparan, el carcelero puso cepos en los pies de Pablo y Silas y los encerró en una celda en el centro de la prisión. Luego cerró la puerta con llave.

Pablo y Silas debían estar adoloridos por los golpes, y la prisión debía ser oscura y aterradora. Pero no se rindieron. De hecho, a la medianoche, los demás prisioneros se sorprendieron al oírlos cantando y orando a Dios. A pesar de todas esas cosas terribles, Pablo y Silas seguían confiando en Dios y estaban contentos de ser cristianos.

Mientras cantaban himnos, sucedió algo sorprendente. Un gran terremoto sacudió toda la prisión. Después del temblor, las cadenas se soltaron y las puertas de las celdas se abrieron.

El carcelero corrió y vio todas las puertas abiertas. Pensó que los prisioneros habían escapado y sabía que estaría en problemas. Estaba tan seguro de eso que sacó su espada para quitarse la vida.

Pero Pablo le gritó que se detuviera. Ningún prisionero se había escapado.

El carcelero sabía que Pablo le había salvado la vida. Llevó a Pablo y a Silas a su casa para que pudieran contarle a él y a su familia acerca de Jesús. El carcelero decidió que quería seguir a Jesús. No quiso esperar, así que curó las heridas de Pablo y Silas y de inmediato fue bautizado.

Después de ver al carcelero ser bautizado, todos en su casa también quisieron ser bautizados. Aunque había sido una noche terrible, el carcelero se alegró porque él y su familia ahora creían en Dios y en Jesús.

Al día siguiente, los magistrados decidieron liberar a Pablo y a Silas. Pero Pablo les recordó que, como ciudadanos romanos, era ilegal que los encarcelaran sin juicio. Los magistrados no querían meterse en problemas, así que tuvieron que tratar bien a Pablo y Silas después de eso. Luego, ellos fueron a la casa de Lidia y visitaron a los demás cristianos en Filipos. Después, dejaron la ciudad para ir a contarle a más personas acerca de Jesús.

Años después de salir de Filipos, Pablo escribió una carta a la iglesia que había establecido allí. En tu Biblia, esa carta se llama Filipenses. Una de las cosas que Pablo escribió en la carta fue esta:«Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense!» Filipenses 4:4, PDT

Formas de contar la historia:

Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.

Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.

Más formas de contar la historia

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Preguntas de repaso y reflexión:

Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.

Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.

Repaso:

  • ¿Cómo molestaba la esclava a Pablo y Silas en Filipos?
    (Ella los seguía gritando mientras trataban de enseñar a la gente)
  • ¿Qué hizo Pablo porque se molestó?
    (Ordenó al espíritu de adivinación que saliera de la esclava en el nombre de Jesucristo)
  • ¿Por qué se enojaron los dueños de la esclava con Pablo y Silas?
    (Porque la esclava ya no podía adivinar el futuro, así que no ganarían más dinero)
  • ¿Qué les pasó a Pablo y Silas?
    (Fueron golpeados, azotados y encarcelados)
  • ¿Qué hicieron Pablo y Silas en la cárcel?
    (Oraron y cantaron himnos)
  • ¿Por qué el carcelero estaba a punto de matarse?
    (Porque el terremoto abrió las puertas de la prisión y cayeron las cadenas, y pensó que los prisioneros habían escapado)
  • ¿Qué detuvo al carcelero de hacerse daño?
    (Pablo y Silas le dijeron que no lo hiciera, y que ningún prisionero se había escapado)
  • ¿Cuánto tiempo tardó el carcelero en decidir ser bautizado?
    (Menos de una hora)
  • ¿Qué pasó con Pablo y Silas después?
    (El gobierno los dejó salir de la prisión, fueron a la casa de Lidia y luego salieron de la ciudad)
  • ¿Qué te muestra esta historia acerca de Dios?
  • ¿Qué te muestra esta historia acerca de las personas?

Reflexión:

  • ¿Por qué crees que hubo un terremoto que abrió las puertas de la prisión y rompió las cadenas?
  • ¿Por qué crees que Pablo y Silas alababan a Dios en la cárcel?
  • ¿Cómo crees que se sentían Pablo y Silas mientras oraban y cantaban himnos en la cárcel?
  • ¿Qué crees que pensaron los demás prisioneros al escuchar a Pablo y Silas cantar y orar? ¿Crees que alguno quiso seguir a Jesús?
  • ¿Crees que los prisioneros se sorprendieron al ver a Pablo y Silas cantando, a pesar de estar encarcelados?
  • ¿Alguna vez has sentido gozo o has querido alabar a Dios en medio de algo difícil?
  • ¿Qué promesas nos ha hecho Dios que podemos recordar cuando tenemos un problema o estamos asustados o tristes?
  • ¿Cómo nos da Jesús gozo? ¿Puede Jesús darnos gozo incluso en tiempos difíciles?
  • ¿Qué es algo que te causa curiosidad en esta historia?
  • ¿Qué parte de esta historia fue la más interesante para ti?

Oración

Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.

Actividades y manualidades:

Actividades:

  • En el mapa, señala que esta historia también ocurrió en Filipos, donde vivía Lidia.
  • Aplicación: Usa tarjetas con situaciones para conversar sobre cómo tener gozo en distintas circunstancias.
  • Para repasar, tú o los niños pueden dibujar un contorno grande de Pablo en una pizarra o en papel (incluso dibujar en la arena con un palo si están afuera). Luego de enseñar la lección, pide a los niños que piensen en lo que aprendieron de la Biblia y escriban palabras descriptivas o dibujos dentro y alrededor del contorno. Esto también es una oportunidad para reforzar o añadir enseñanzas.
  • Si prefieres, puedes descargar e imprimir la ilustración de Pablo proporcionada aquí y pedir a los niños que escriban y dibujen en ella durante el repaso.
  • Si estás enseñando una serie sobre la vida de Pablo, dibuja su silueta en un cartel o papel grande y añade palabras descriptivas cada vez que estudien una lección nueva.

Manualidades:

  • Haz que los niños copien Filipenses 4:4 o Santiago 1:2-3 en un cartel y lo decoren. Muéstralo durante la enseñanza o anímales a colocarlo en un lugar visible en su casa

Otros recursos en línea:

Esta lección en inglés: A Jailer Becomes a Christian

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