Misión: Lecciones Bíblicas

Sanación del hijo de un noble

Referencia bíblica: Juan 4:46-54

Énfasis o Tema sugerido: Cree en las palabras de Jesús.

Versículo para memorizar: Jesús también hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus seguidores, pero no están escritas en este libro. Sin embargo, estas se escribieron para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengan vida por medio de él. Juan 20:30-31, PDT

Resumen de la historia:

Mientras Jesús predicaba en Galilea, un noble (oficial real) de la ciudad de Capernaúm se acercó a Él y le suplicó que fuera a sanar a su hijo moribundo. En lugar de ir a Capernaúm, Jesús le dijo al noble que regresara a su casa, porque su hijo viviría. El noble creyó en las palabras de Jesús y emprendió el camino de regreso. Al llegar a su casa, encontró a su hijo sano. La fiebre había desaparecido exactamente a la misma hora en que Jesús había dicho que viviría.

Material de trasfondo:

Jesús había estado viajando y predicando la Palabra de Dios. Inicialmente, realizó su primer milagro en la ciudad de Caná, en la región de Galilea. En la historia de hoy, regresa a Caná después de viajar por Samaria.

Jesús notó que las personas en Galilea eran diferentes de las de Samaria. En Samaria, no había realizado ningún milagro, y aun así, muchos creyeron en Él. Sin embargo, en Galilea, las personas parecían exigir milagros antes de creer.

El noble de la historia de hoy probablemente era un funcionario real en la corte de Herodes Antipas, quien era hijo de Herodes, el rey de los judíos cuando Jesús nació.

Este hombre había viajado desde Capernaúm para ver a Jesús (versículo 46). Esto significaba un recorrido de más de 25 kilómetros (aproximadamente 15 millas). Su esfuerzo demuestra tanto su amor por su hijo como su fe en el poder de Jesús.

Jesús habló acerca de cómo las personas necesitaban señales y milagros para creer en Él. Sabiendo que su tiempo en la tierra era limitado, Jesús estaba a punto de demostrar que la fe tendría que ir más allá de lo que sucedía mientras Él estaba físicamente presente. Al responder a la petición de este hombre, Jesús mostraría que su poder podía manifestarse incluso sin estar físicamente en el lugar donde se necesitaba el milagro.

El funcionario real probablemente esperaba que Jesús fuera con él y sanara a su hijo en persona. Sin embargo, Jesús le dijo que su hijo ya estaba sano. Estas no eran solo palabras vacías. El funcionario aceptó esto y regresó a su casa. La frase que dice, “El hombre creyó lo que Jesús le dijo» muestra una profunda confianza (versículo 50). Había viajado demasiado lejos como para regresar sin una verdadera convicción de que lo que Jesús decía era cierto.

Antes de llegar a su casa, recibió el mensaje de que su hijo estaba bien. Descubrió la hora exacta en que el niño había sido sanado. Era la misma hora en que Jesús había declarado su sanidad.

La parte realmente asombrosa de esta historia no es solo el hecho de que Jesús sanó al niño, sino que lo hizo desde 25 kilómetros de distancia. Y nosotros ¿confiamos en la palabra de Jesús?

Cómo introducir la historia:

Usa un mapa de tu área para encontrar una ciudad o un punto de referencia que esté a poco más de 25 kilómetros de distancia. Habla sobre lo que significaría caminar esa distancia. Converse de situaciones en las que alguien podría tener que caminar tan lejos (por ejemplo, si estuviera perdido y no tuviera un automóvil o un teléfono).

“En los tiempos del Nuevo Testamento, las personas no tenían automóviles para transportarse. En la historia de hoy, un hombre caminó esa distancia. ¿Cuánto tiempo crees que le tomó?”

La historia:

El hijo de un funcionario real estaba enfermo con fiebre. Aunque el padre del joven era un hombre muy importante, no había nada que se pudiera hacer para que su hijo sanara. El niño estaba tan enfermo que iba a morir.

El padre estaba muy preocupado por su hijo y necesitaba encontrar a alguien que pudiera ayudarlo. Tal vez el maestro, Jesús, podría ayudar. La gente decía que Jesús viajaba de ciudad en ciudad enseñando a las personas acerca de Dios y realizando milagros. Algunos decían que Jesús incluso podía sanar a los enfermos.

Fue entonces cuando el funcionario real escuchó que Jesús estaba en la ciudad de Caná. El niño y su padre vivían en la ciudad de Capernaúm, junto al mar de Galilea, por lo que el viaje a Caná tomaría todo el día caminando. Pero esto era tan importante que la distancia no le importó al padre. Salió de inmediato para buscar a Jesús. Sabía que, si Jesús iba a su casa, podría sanar a su hijo.

Así que el padre viajó hasta Caná para encontrar a Jesús. Como funcionario real, estaba acostumbrado a dar órdenes y decirles a los demás qué hacer. Sin embargo, cuando llegó a Jesús, no le dio órdenes. En lugar de eso, le suplicó que viajara con él a Capernaúm para sanar a su hijo.

Aunque Jesús podía sanar a las personas, sabía que lo más importante era que escucharan las palabras que decía sobre Dios. —¿Necesito hacer milagros para que crean en mis palabras? — preguntó.

Pero el único pensamiento del hombre era su hijo. —¡Por favor! Debes viajar conmigo a Capernaúm y venir a mi casa antes de que mi hijo muera, — suplicó.

Pero Jesús no fue a la casa del hombre. Sorprendió al funcionario real diciéndole que regresara a su hogar. —Tu hijo vivirá. — Cuando Jesús dijo esto, el hombre SÍ creyó en sus palabras. Inmediatamente emprendió el viaje de regreso a Capernaúm. Era la una de la tarde cuando Jesús dijo estas palabras.

En el camino de regreso a su casa, los sirvientes del hombre lo encontraron en el camino.      —¡Tu hijo está vivo! — exclamaron. —¡Su fiebre desapareció!

El padre se llenó de alegría al escuchar esta gran noticia. —Tengo una pregunta para ustedes. ¿A qué hora desapareció la fiebre?

¿Qué hora crees que dijeron los sirvientes? Dijeron: —La fiebre desapareció a la una de la tarde.

La una de la tarde era exactamente el momento en que Jesús había dicho las palabras: “Tu hijo vivirá.” El funcionario real y todos en su casa ahora creían que las palabras de Jesús siempre eran verdaderas.

Jesús dijo esas palabras cuando estaba en Caná, mientras que el hijo estaba lejos, en Capernaúm. Jesús sanó al niño, aunque estaba a gran distancia.

¿Conoces a alguien que esté lejos de ti? Jesús también se preocupa por esa persona. Las palabras de Jesús son importantes para todas las personas, sin importar cuán lejos estén.

Formas de contar la historia:

Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.

Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.

Más formas de contar la historia

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Preguntas de repaso y reflexión:

Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.

Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.

Repaso:

  • ¿Por qué el noble quería ver a Jesús? (Para pedirle a Jesús que sanara a su hijo moribundo)
  • ¿Qué dijo Jesús sobre las personas en Galilea? (Que pedían o necesitaban ver señales y milagros antes de creer en Él)
  • En lugar de ir con el noble, ¿qué le dijo Jesús? (Vete, tu hijo vivirá)
  • Cuando el hombre llegó a su casa, ¿qué descubrió sobre su hijo? (Que su hijo comenzó a mejorar en la misma hora en que Jesús dijo que viviría)
  • ¿A qué hora fue sanado el hijo del noble? (A la una de la tarde)
  • ¿Qué sucedió después de que el noble y todas las personas de su casa se dieron cuenta de que su hijo fue sanado en el momento en que Jesús lo dijo? (Todos creyeron en Jesús)
  • ¿Qué crees que aprendió el noble sobre Jesús en esta historia?
  • ¿Qué aprendiste tú acerca de Dios en esta historia?

Reflexión:

  • ¿Cuánto tiempo crees que tuvo que viajar el noble para llegar hasta Jesús?
  • ¿Cómo crees que se sintió el noble cuando finalmente llegó a donde estaba Jesús?
  • ¿Cómo crees que se sintió el noble cuando Jesús le dijo: —Vete, tu hijo vivirá?
  • Si tú fueras el noble, ¿habrías creído en Jesús cuando dijo que tu hijo estaba sano? ¿Aún le habrías pedido que fuera contigo?
  • ¿Qué parte de esta historia te pareció más interesante?
  • ¿Hay algo en esta historia que te cause curiosidad o que te haga preguntarte algo más?
  • ¿Es fácil o difícil para ti creer en Jesús y en sus palabras?
  • ¿Qué es algo sobre lo que te gustaría preguntarle a Jesús?

Oración

Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.

Actividades y manualidades:

Actividades:

  • Algunas Biblias ponen las palabras de Jesús en tinta roja. Si puedes localizar una de estas, tráela a la clase para mostrarla a los niños.
  • Escribe el versículo para memorizar en una hoja de papel grande. Repítanlo varias veces juntos. Permita que uno de los niños saque una parte del versículo rompiendo esa parte. Ahora recítenlo otra vez, junto con la parte sacada. Siga sacando pedazos del versículo y recitándolo hasta que lo pueden hacer sin palabra escrita. (Es un versículo largo. Si es demasiado difícil, guarda los pedazos y empiece de nuevo la próxima semana.)
  • Escribe las letras C-R-E-E-R en la pizarra o en una hoja. Pide a los niños que enumeren características de Jesús bajo cada letra. Por ejemplo: C-confiable, R-redentor, E-eterno, etc.
  • Crea un tablero de anuncios con el nombre J-E-S-Ú-S en medio con letras grandes. Cada semana agregan palabras o imágenes que ilustran la vida de Jesús.

Manualidades:

  • Pide a los niños que dibujen las escenas de la historia en forma de historieta.
  • Proyecto de arte con cinta de enmascarar (cinta masking): Usa cinta masking para marcar las letras de la palabra C-R-E-E-R y deja que los niños cubran la hoja entera (incluyendo la cinta masking) con pintura. Luego, con un marcador permanente, escribe el versículo para memorizar en una esquina. (Gracias a Linda Z. por esta idea). Consejo: Después de pintar, despega con cuidado la cinta, dejando la palabra «CREER« sin pintura.
  • Encuentra o dibuja un mapa de tu área (puede ser local o abarcar una región más grande). Señala la ubicación donde están los niños y luego busquen las ubicaciones de otros seres queridos, como abuelos, primos o incluso misioneros. Hablen sobre cómo Dios puede cuidar de las personas que conocemos, aunque estén muy lejos de nosotros.
  • Los niños mayores pueden trazar un mapa sencillo de Palestina (pueden usar un atlas o los mapas que aparecen al final de la Biblia). Cada semana, marquen el lugar donde ocurre la historia.

Otros recursos en línea:

Esta lección en inglés: Healing of the Nobleman’s Son

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