Misión: Lecciones Bíblicas

Jesús cura a diez leprosos

Referencia bíblica:  Lucas 17:11-19

Énfasis o Tema sugerido:  Expresar gratitud a Jesús, a Dios y a los demás.

Versículo para memorizar:  “¡Aleluya! Den gracias al SEÑOR, porque él es bueno; su fiel amor dura para siempre.» Salmo 106:1

Resumen de la historia:

Diez hombres con lepra se encontraron con Jesús mientras Él pasaba por Samaria camino a Jerusalén. Jesús les dijo que fueran a un sacerdote para ser declarados limpios. Mientras iban en busca del sacerdote, se dieron cuenta de que habían sido sanados de su lepra.

Nueve de los hombres siguieron su camino para encontrar al sacerdote, pero solo uno de ellos, un samaritano, regresó para agradecer a Jesús y alabar a Dios.

Material de trasfondo:

El nombre moderno para la lepra es enfermedad de Hansen. Se caracteriza por llagas en la piel y manchas blancas. En los tiempos del Nuevo Testamento, el término «lepra» se usaba de manera más amplia para incluir una variedad de enfermedades graves de la piel, como el eczema o la psoriasis, que causaban inflamación.

Levítico 13:1-46 instruye a los judíos, de manera detallada, sobre cómo tratar la lepra. Una persona que sospechaba tener lepra debía presentarse ante un sacerdote, quien tenía la tarea de examinar la piel y determinar si la enfermedad era realmente lepra. Si el sacerdote concluía que no era lepra, se podían usar hierbas y aceites para la sanación. Sin embargo, si confirmaba que se trataba de lepra, la persona era declarada «impura».

Después de una cuarentena por siete días la persona se examinaba nuevamente. Si su piel parecía sana, debía esperar siete días más antes de ser declarado limpio. Si la enfermedad no desaparecía, se extendía la cuarentena siete días adicionales. Si después de ese tiempo la condición persistía, la persona era expulsada de la comunidad.

Si en algún momento la piel sanaba, el sacerdote tenía que salir fuera de la comunidad para verificar la recuperación del enfermo. Levítico 14:1-32 describe la ceremonia de ocho días que debía realizarse antes de que la persona pudiera ser declarada completamente limpia.

La historia de hoy comienza cuando Jesús viajaba por la frontera de Samaria. Los judíos consideraban a los samaritanos como mestizos y, a menudo, había hostilidad entre ambos grupos. Sin embargo, en esta historia, tanto judíos como samaritanos estaban unidos por su sufrimiento común a causa de la lepra. A los leprosos se les prohibía estrictamente acercarse a personas sanas. Cuando necesitaban pasar cerca de alguien, debían gritar desde lejos para advertir a los demás y evitar que se acercaran lo suficiente para contagiarse.

Tal vez estos hombres habían oído hablar de Jesús y pensaron que Él podía ayudarlos. Cualquiera que fuera su esperanza, debieron haberse sorprendido cuando Jesús los sanó completamente de su lepra. La Escritura no describe exactamente cuál era su condición física, pero los síntomas debían ser evidentes, ya que supieron de inmediato que la lepra había desaparecido. Tal vez su piel fue restaurada por completo, o quizás la carne deteriorada o las extremidades que les faltaban reaparecieron.

Estos hombres habían estado viviendo aislados de los demás. Seguramente estaban ansiosos por ir a ver a sus seres queridos. Sin embargo, antes de hacerlo, debían someterse a la ceremonia de purificación para ser declarados públicamente limpios. Jesús les dijo que fueran a mostrarse al sacerdote.

Todos los hombres salieron corriendo llenos de alegría para encontrar al sacerdote. En medio de su gozo, solo uno de ellos, un samaritano, se detuvo y regresó para dar gracias a Jesús. Decir «gracias» es mucho más que un simple gesto de cortesía. Es reconocer de dónde y de quién proviene la bendición. Este hombre quería reconocer que Jesús era quien lo había sanado. Jesús no solo restauró su cuerpo, sino que también le devolvió la oportunidad de estar con su familia y su comunidad.

Es importante que los niños aprendan a expresar gratitud hacia quienes los bendicen. El dicho «lo que cuenta es la intención» sigue siendo cierto. No importa el tamaño o el valor de un regalo; siempre debemos agradecer a quienes nos dan algo, ya sea de forma material o con su tiempo y cariño.

Versículos bíblicos sobre la gratitud:

Cómo introducir la historia:

Entrega un dulce a cada niño al comienzo de la reunión. Asegúrate de elogiar a aquellos que dicen «gracias». No avergüences a los niños que no lo dicen; simplemente destaca el buen comportamiento de los que sí lo hacen. Luego, comenta a la clase lo bien que te hizo sentir cuando los niños expresaron su gratitud.

Puedes incluso repetir la acción y ver quién dice «gracias» en la segunda oportunidad. Es casi seguro que más niños lo harán cuando sepan que quieres intentarlo de nuevo.

Después, introduce la historia diciendo: «Una vez, Jesús hizo algo muy bueno por diez hombres. Veamos si alguno de ellos le dijo ‘gracias’.»

La historia:

¿Alguna vez has tenido una herida o un sarpullido en la piel? Tal vez te pusiste crema o talco para que desapareciera. A veces, una herida o sarpullido desaparece al día siguiente.

En los tiempos de Jesús, había personas que tenían llagas o sarpullidos que nunca sanaban. No importaba qué medicina usaran, nunca mejoraban. En algunos casos, las heridas se volvían tan graves que la persona moría. A esta enfermedad se le llamaba lepra.

Las personas con lepra no podían acercarse a nadie, porque existía el riesgo de contagio. No podían abrazar a sus seres queridos ni compartir comidas con ellos. Tenían que vivir lejos de la ciudad y solo podían estar con otras personas que también tenían lepra.

En una ocasión, había diez hombres con lepra. No vivían en la ciudad y tenían que mantenerse alejados de todos. Seguramente se sentían muy tristes.

Estos diez leprosos habían oído hablar de Jesús. Escucharon que Jesús podía sanar a las personas. Sin embargo, no podían simplemente acercarse a Él, porque no querían que Jesús contrajera lepra. En lugar de eso, esperaron junto al camino por donde pasaría Jesús. Cuando lo vieron en el camino, le llamaron antes de que llegara demasiado cerca.

Los diez leprosos dijeron: —¡Jesús, Maestro! ¡ten misericordia de nosotros!

Jesús debió haber sentido mucha tristeza al ver a estos hombres. Sus cuerpos estaban llenos de llagas, y algunos probablemente habían tenido lepra por tanto tiempo que sus dedos de las manos o de los pies se habían caído. Su piel estaba deteriorada, y probablemente apestaban.

Algunas personas quizás habrían querido huir de ellos, pero Jesús no los evitó ni los rechazó. En lugar de eso, les dijo que fueran y se presentaran ante el sacerdote. Los diez hombres obedecieron a Jesús y se fueron. Mientras iban de camino ¡fueron sanados! Jesús pudo haberlos ignorado o alejarse de ellos, pero en vez de eso, los sanó y eliminó por completo la lepra.

¡Los hombres estaban tan felices! No podían creerlo cuando miraron su piel sana. Ahora podían volver con sus amigos y abrazar a sus familias.

Como ya estaban sanos, cuando llegaran al sacerdote, él realizaría una ceremonia especial para declararlos limpios y les daría permiso para regresar a la ciudad y vivir nuevamente con las demás personas.

La mayoría de estos diez leprosos eran judíos, al igual que Jesús y los apóstoles, pero uno de ellos era samaritano. Los judíos y los samaritanos no se llevaban bien. Los judíos pensaban que los samaritanos no eran personas dignas y se consideraban superiores a ellos.

Sin embargo, mientras los diez hombres seguían caminando hacia el sacerdote, uno de ellos, el samaritano, se detuvo y volvió a Jesús. Quería agradecerle por lo que había hecho por él.

El samaritano estaba tan agradecido por su sanación que se arrojó a los pies de Jesús y repetía una y otra vez: —¡Gracias! —Para muchos, los samaritanos no eran dignos, pero Jesús vio el corazón de este hombre y supo que estaba lleno de fe.

Los otros nueve siguieron su camino y no volvieron a darle las gracias a Jesús, pero este hombre sí lo hizo.

Jesús le dijo que se presentara al sacerdote. Le dijo: —Levántate y sigue tu camino, tu fe te ha sanado.

El hombre se fue muy feliz y agradecido.

Formas de contar la historia:

Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.

Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.

Más formas de contar la historia

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Preguntas de repaso y reflexión:

Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.

Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.

Repaso:

  • ¿Qué hicieron los diez hombres para poder encontrarse con Jesús? (Esperaron en el camino para hablar con Él cuando pasara)
  • ¿Con qué enfermedad se encontraron los diez hombres en el camino de Jesús? (Lepra)
  • ¿Qué hizo Jesús por los diez leprosos? (Los sanó de su lepra)
  • ¿Cuándo sanó Jesús a los diez hombres? (Mientras iban caminando hacia el sacerdote)
  • ¿Qué hizo uno de los hombres cuando se dio cuenta de que había sido sanado? (Regresó a Jesús, alabó a Dios y le dio las gracias)
  • ¿Cuántos de los diez leprosos regresaron para agradecer a Jesús? (Solo uno)
  • ¿Qué le dijo Jesús al hombre que regresó? (Que su fe lo había sanado)
  • ¿Qué aprendiste sobre Jesús en esta historia?

Reflexión:

  • ¿Cómo crees que era el camino donde los diez hombres esperaron a Jesús?
  • ¿Cómo crees que se sintió o se vio el momento en que los diez hombres fueron sanados?
  • ¿Cuánto tiempo crees que caminaron los hombres antes de darse cuenta de que estaban sanos?
  • ¿Crees que los diez hombres se sorprendieron cuando se dieron cuenta de que habían sido sanados? ¿Por qué sí o por qué no?
  • ¿Por qué crees que nueve hombres no regresaron a agradecer a Jesús?
  • ¿Por qué cosas estás agradecido?
  • ¿Qué le pedirías a Jesús que hiciera por ti, como los diez hombres le pidieron ayuda?
  • ¿De qué manera Dios te ha ayudado? (Sugerencia: ora y agradécele a Dios)
  • ¿Con qué personaje de la historia te identificas más?
  • ¿Qué es algo que te preguntas sobre esta historia?

Oración

Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.

Actividades y manualidades:

Actividades:

  • Coloca diez tarjetas sobre la mesa. En la parte posterior de una de ellas escribe “gracias”, mientras que en las otras nueve escribe “leproso”. Los niños se turnan para mezclarlas y tratar de adivinar cuál es la tarjeta que dice “gracias”.
  • Usa libros de la biblioteca pública que contengan imágenes de personas con lepra para ayudar a los niños a comprender la enfermedad en los tiempos bíblicos.
  • Ayuda a los niños a dibujar caras simples en sus diez dedos. Luego, tomen turnos para actuar la historia con estos “títeres de dedos”.
  • Usa un marcador permanente de punta fina para escribir “gracias” en curitas o venditas adhesivas. Deja que los niños se las coloquen como recordatorio de agradecer a las personas. Para los niños mayores, una versión divertida de esta actividad es que solo pueden ponerse el curita después de haber agradecido a diez personas por cosas que han recibido.
  • Entrega a cada niño un pequeño premio o dulce. Cuando un niño dice “gracias”, recibe un premio extra. Pronto, todos entenderán la importancia de la gratitud y dirán “gracias” naturalmente.
  • Crea un rompecabezas de palabras con tapas de botellas, donde los niños tengan que formar palabras clave de la lección. Haz clic aquí para las instrucciones del rompecabezas con tapas de botellas.
  • Usa un buscador en línea como Google Imágenes para encontrar fotos de personas con lepra. Algunas imágenes pueden ser muy fuertes, especialmente para los niños más pequeños, así que selecciona solo las que sean apropiadas para la edad de los niños que estás enseñando.

Manualidades:

  • Muestra a los niños cómo doblar papel en forma de acordeón y recortarlo para hacer una cadena de muñecos de papel. Crea una cadena con diez hombres y úsala para repasar la historia. Arranca uno de los muñecos para representar al único hombre que regresó a agradecer a Jesús
  • Pide a los niños que escriban «Estoy agradecido/a» en la parte superior de una hoja de papel. Luego, deja que recorten imágenes de revistas o dibujen cosas por las que están agradecidos en sus vidas.
  • Anima a los niños a hacer tarjetas y escribir notas de agradecimiento para personas de la congregación.
  • Ayuda a los niños a comenzar un «diario de gratitud». Cada semana, pueden agregar diez cosas nuevas por las que están agradecidos.

Otros recursos en línea:

Esta lección en inglés: Jesus Heals Ten Lepers

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