
Referencia bíblica: 1 Samuel 13:5-14; 15:1-35
Énfasis o Tema sugerido: Aceptemos la responsabilidad por los pecados que cometemos y no culpemos a los demás.
Versículo para memorizar: «No le irá bien al que oculta sus pecados,
pero el que los confiesa y se aparta será perdonado.» Proverbios 28:13, PDT
Resumen de la historia:
El Señor le dio al rey Saúl instrucciones específicas sobre cómo manejar una batalla contra los amalecitas, sus enemigos. Saúl desobedeció al Señor delante de todo el pueblo y se negó a admitir su propio pecado. Cuando Samuel lo confrontó, Saúl inventó excusas e incluso culpó a otros. Aunque Saúl siguió siendo rey durante muchos años, fue en este momento cuando el Señor lo rechazó como rey.
Material de trasfondo:
Dios había elegido a Saúl como el primer rey de Israel. Al principio, no tenía palacio, ejército ni ciudad real, así que regresó a vivir a su granja. Solo cuando la gente de Jabés de Galaad fue atacada, Saúl comenzó a actuar como rey. Llamó inmediatamente a los hombres de Israel para formar un ejército y salvó a Jabés de Galaad. Después de esto, Saúl fue coronado oficialmente como rey. Saúl siguió liderando al pueblo en contra de muchos de sus enemigos.
Al principio, Saúl lideró al pueblo con amor hacia Dios y siempre consultaba a Dios a través de Samuel y ofrecía sacrificios antes de las batallas. Saúl y su hijo Jonatán lucharon juntos para defender a Israel, y Jonatán se distinguió en la batalla (1 Samuel 13:23-14:23).
Sin embargo, Samuel se sintió decepcionado por Saúl en muchas ocasiones. Saúl no seguía cuidadosamente al Señor. Antes de esta historia, el Señor ya le había revelado a Samuel que Saúl sería reemplazado como rey porque intentó actuar como sacerdote y ofrecer un sacrificio al Señor sin que Samuel estuviese presente (1 Samuel 13:5-14).
En esta historia, Samuel le llevó un mensaje de Dios a Saúl: – Ve y destruye completamente a los amalecitas y todo lo que poseen. – Los amalecitas, descendientes de Esaú, eran un pueblo guerrero que vivía principalmente al sur de Canaán, en el área del Neguev y a veces en la región de Sinaí. Dios tenía una muy buena razón por querer que Saúl destruyera a los amalecitas. Fueron los primeros en atacar a los israelitas cuando salieron de Egipto (Éxodo 17:8; Números 14:45). Incluso después de que habían sido vencidos en esta batalla continuaron acosando y atacando al pueblo. Atacaban la retaguardia, matando a cualquier hombre que no podía mantenerse con el grupo. Fueron conocidos como una nación que no temía al Señor.
Años antes, Moisés había pronunciado una maldición sobre los amalecitas y dijo que Israel los destruiría cuando se establecieran en la tierra prometida (Deuteronomio 25:19).
Saúl reunió a su ejército en Telayin en la región del Neguev. Cuando estaban listos para la batalla, Saúl advirtió a los quenitas (un pueblo nómada que vivía en el sur de Canaán y Sinaí) que abandonaran la zona para no ser destruidos.
Los amalecitas fueron derrotados desde Jávila hasta Sur. Estas eran ciudades o regiones en lados opuestos del territorio amalecita. Jávila se encontraba en la parte poniente de Arabia. Se desconoce el lugar exacto, pero se cree que estaría en el norte del actual Yemen. La ciudad de Sur se encontraba al oriente en la frontera con Egipto.
El Señor le había dicho a Saúl que destruyera a todo. Pero Saúl no podía dejar pasar la oportunidad de lucirse ante el pueblo. La práctica común entre las naciones paganas era de mantener vivo al rey conquistado. Lo llevaban de vuelta a la ciudad real y allí, delante de su pueblo, el rey vencedor sacaría los ojos del rey en cautiverio y lo humillaría de diversas maneras antes de ejecutarlo.
Saúl se enalteció. Mantuvo vivo al rey amalecita y guardó lo mejor de los animales y bienes. Incluso, cuando volvió a Israel, erigió un monumento para sí mismo en Carmel.Samuel tuvo que hacerle saber de la ira del Señor. En lugar de arrepentirse, Saúl intentó primero mentir y luego dio excusas. Culpó a los soldados y terminó diciendo que solo habían guardado los animales para ofrecer sacrificios al Señor. Aunque Saúl finalmente confesó (1 Samuel 15:24), continuó intentando culpar a otros e incluso pidió a Samuel que lo acompañara de regreso para no perder el respeto de los líderes y del pueblo (1 Samuel 15:30-31).
Cómo introducir la historia:
Lleva dos títeres de mano o haz las tuyas propias. Una forma sencilla es dibujar una cara (ojos, nariz y boca) en la yema de tus dedos índices. Presenta a los niños a tus amigos títeres y dales nombres. Explica que estos “niños” hicieron algo malo: estaban jugando y rompieron un jarrón hermoso. Ahora deben elegir: ¿hacer lo correcto o lo incorrecto? Actúa dos escenas:
- Un títere va donde su madre, le dice que está muy arrepentido y que quiere reparar el daño.
- El otro títere le dice a su madre que fue culpa del otro y que no él no tenía nada que ver con lo que pasó.
Pregunta a los niños: “¿Cuál de nuestros amigos hizo lo correcto?” Luego di: “Había una vez un rey que hizo algo malo. Veamos si él se arrepintió de lo que hizo.”
La historia:
Dios eligió a Saúl para ser el primer rey de Israel. La responsabilidad del rey Saúl era liderar al pueblo y ayudarlos a seguir las instrucciones de Dios.
Samuel era un profeta y sacerdote de Dios. La responsabilidad de Samuel era transmitir los mensajes de Dios al pueblo y ofrecer sacrificios como una forma de adoración.
Los amalecitas habían sido muy crueles con el pueblo de Dios, por lo que Dios le dijo a Samuel que enviara un mensaje al rey Saúl. Samuel le dijo a Saúl que el mensaje de Dios era luchar contra los amalecitas y destruirlos. Dios dio instrucciones muy claras que el rey Saúl debía obedecer: “Después de ganar la batalla, no lleves nada de los amalecitas a tu casa.”
El rey Saúl y sus soldados comenzaron a hacer lo que Dios les había dicho. Ganaron la batalla contra los amalecitas. Pero luego, el rey Saúl dejó de obedecer a Dios. Solo obedeció una parte de las instrucciones de Dios.
El rey Saúl tomó algunos de los mejores animales de los amalecitas y se los llevó a su casa.
Quizás el rey Saúl pensó que nadie se daría cuenta. Pero Dios sabe todo lo que hacen las personas.
Dios envió a Samuel para hablar con el rey Saúl. Cuando Samuel llegó, Saúl dijo: -He obedecido a Dios e hice lo que Él me pidió.
Pero Samuel le dijo a Saúl: -Estás mintiendo, Saúl. Solo hiciste parte de lo que Dios te dijo que hicieras. Él dijo que destruyeras a los amalecitas y que no te llevaras ninguno de sus animales a casa. ¡Pero desobedeciste! ¡Incluso puedo oír a los animales haciendo ruido ahora mismo!”
El rey Saúl debió haber dicho: -Lo siento, he hecho algo malo. Es mi culpa.
Pero eso no fue lo que dijo el rey Saúl. En lugar de decir que lo sentía, dijo cosas como: – ¡No es mi culpa! Fueron los soldados. – Luego dijo: -Además, solo tomaron los animales para ofrecer sacrificios a Dios y así agradarlo.
Samuel estaba triste y enojado al mismo tiempo: -Tú eres el líder del pueblo. No los culpes. No has agradado a Dios, Saúl. Lo has desobedecido.
Y luego Samuel dijo: -Los sacrificios no hacen feliz a Dios si lo desobedeces. Obedecer a Dios es lo más importante. Es más importante que hacer sacrificios.
Así que, el rey Saúl tomó todas las decisiones equivocadas al desobedecer a Dios. Luego, cuando Samuel habló con él al respecto, ni siquiera estaba arrepentido. Culpó a otros e intentó que pareciera que estaba haciendo algo bueno.
Debido a la desobediencia del rey Saúl, Samuel ahora tenía un mensaje muy serio de parte de Dios. Él dijo: -Saúl, Dios te eligió para ser rey para que lo obedecieras y ayudaras al pueblo. Dios elegirá a otro rey porque tu corazón y tus acciones no son buenas.
Por mucho tiempo después de esto, Saúl continuó siendo rey. Pero cometió error tras error. Muy pronto, habría otro rey sobre Israel.
Formas de contar la historia:
Esta historia se puede contar usando varios métodos. Siempre mantente fiel a los hechos encontrados en la Biblia, pero ayuda a los niños a conectar con su significado usando drama, ayudas visuales, inflexión de voz, participación grupal o emoción.
Cada maestra es única, así que solo usa las ilustraciones que mejor se relacionen con la forma en que TÚ cuentas la historia en ESTA lección. Demasiadas ilustraciones pueden ser confusas, así que elimina cualquier que abarque otras historias o detalles que no desees destacar en esta lección.
Preguntas de repaso y reflexión:
Las preguntas de repaso ayudan a los niños a recordar y conocer los hechos de una historia, mientras que las preguntas de reflexión les animan a internalizar su significado e implicaciones para sus vidas. Hacer al menos una de cada tipo de pregunta puede ayudar a fortalecer el desarrollo espiritual de un niño y ayudarle a conectarse con Dios.
Haz clic aquí para aprender más sobre preguntas de repaso y reflexión.
Repaso:
- ¿Cuál fue lo primero que hizo Saúl que causó que Dios ya no quisiera que fuera rey? (Actuó como sacerdote y ofreció un sacrificio al Señor).
- Cuando Saúl luchó contra los amalecitas, ¿qué cosas les dijo Dios que no llevaran de vuelta a Israel? (Prisioneros, ovejas y animales).
- ¿Saúl llevó estas cosas a Israel o no? (Sí, lo hizo y desobedeció a Dios).
- ¿Qué hizo Saúl cuando Samuel le dijo que había pecado? (Saúl dijo que no lo hizo, trató de culpar a otros y luego inventó excusas).
- ¿Por qué Saúl inventó excusas y culpó a otros por su pecado?
- ¿Por qué Dios ya no quería que Saúl fuera rey después de estos eventos? (Saúl no se arrepintió de su pecado y culpó a otros. No tenía un corazón que quisiera seguir o agradar a Dios).
- ¿Dios nos perdona cuando desobedecemos y pedimos Su perdón? (Sí).
- ¿Qué aprendiste sobre Dios o las personas en esta historia?
Reflexión:
- ¿Qué te causó curiosidad en esta historia?
- ¿Qué pregunta tienes para Dios sobre esta historia?
- ¿Por qué crees que Saúl decidió llevar prisioneros y animales de los amalecitas, aunque Dios le había mandado no hacerlo?
- ¿Cómo crees que se sintió Dios cuando Saúl lo desobedeció? ¿Y cuando Saúl culpó a los soldados por sus pecados?
- ¿Cómo crees que se sintió Saúl cuando Samuel le dijo que había pecado?
- ¿Alguna vez has desobedecido a Dios o a alguien más? ¿Alguna vez has pecado? ¿Cómo te sientes cuando te das cuenta de que has pecado/desobedecido?
- ¿Qué debemos hacer cuando sentimos culpa por algo que hemos hecho o dicho? (Admitir lo que hicimos, disculparnos, pedir perdón a Dios y a los demás, y esforzarnos por no volver a pecar de esa manera).
- ¿Dios nos perdona cuando desobedecemos y pedimos Su perdón?
Oración
Es importante guiar a los niños en el aprendizaje de cómo orar. A través de la oración, los niños pueden conectarse con Dios y aprender que Él los escucha y responde. Dios puede convertirse en un amigo de por vida que está con ellos en cada momento de sus vidas. Intenta utilizar una variedad de métodos de oración de vez en cuando, para que los niños aprendan a conectarse con Dios de diferentes maneras. Recuerda que puedes orar en cualquier momento durante tu lección. Se puede encontrar una variedad de métodos de oración aquí.
Sugerencias de canciones:
Consulta la página de canciones en este sitio web.
- Libros del Antiguo Testamento
- ¿Qué hora es?
- Dame un nuevo corazón
Actividades y manualidades:
Actividades:
- Concurso de excusas: Haz una “competencia de excusas.” Los niños se colocan en fila. Uno a la vez, deben dar una excusa que alguien podría decir por hacer algo malo (Ejemplo: “Desobedecí a mi mamá porque no la escuché”). Si un niño no puede pensar en una excusa, se sienta. Las respuestas podrían volverse graciosas, pero también lo son las excusas.
- Hablen sobre lo que significa asumir la responsabilidad de nuestras acciones. Luego, escriban (o dejen que los niños escriban) «Seré responsable» en el centro de una hoja grande de papel y usen cualquier método artístico para pintar o dibujar un marco decorativo alrededor.
- Representen situaciones donde la persona debe elegir si admitir o no la responsabilidad por un error cometido (ejemplos: romper algo en una tienda cuando nadie vio lo que pasó o no hacer la tarea).
- Practiquen buscar libros del Antiguo Testamento para ayudar a aprender los nombres y el orden de los libros.
- Juego de opiniones: Elige a un niño seguro de sí mismo para que te ayude con esta idea. Hazle una pregunta sobre la historia y deja que él o ella la responda (pueden responder correcta o incorrectamente, como prefieran). Una vez que hayan respondido, pide a los demás que, si están de acuerdo, se pongan de pie. Quienes no estén de acuerdo deben sentarse en el suelo. Luego, pide al grupo que dé la respuesta correcta. Haz varias preguntas de esta manera; a los niños usualmente les encanta este juego.
- Personajes bíblicos disfrazados: Un poco de actuación puede ser una forma divertida de contar la historia o repasar lo aprendido. Aquí hay algunas ideas:
- Después de contar la historia, deja que los niños se disfracen con trajes y la actúen.
- Tú también puedes disfrazarte con un traje sencillo y actuar como uno de los personajes de la historia. Comienza a hablar «en personaje,» como si fueras el personaje de la historia que visita hoy para contarles lo que te sucedió.
- Más tarde, durante la sesión, como repaso, el maestro también puede usar el mismo método para hacer preguntas a los niños, actuando como si fuera uno de los personajes de la historia hablándoles.
- Imprima marcador de libros, tarjetas coleccionables o líneas de tiempo (páginas imprimibles).
- Visite la página de Ideas Didácticas para actividades y manualidades adicionales.













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